Un nuevo escándalo desató la polémica en el Mundial de Fútbol 2026 pues bastó una llamada telefónica del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para que la FIFA diera marcha atrás con una sanción que impedía al delantero estadounidense Folarin Balogun jugar en el partido de octavos de final en el que el conjunto norteamericano se medirá contra la selección de Bélgica.
Balogun fue expulsado durante el partido contra Bosnia y Herzegovina del pasado miércoles 1 de julio, luego de que el árbitro brasileño Raphael Claus le sacara el cartón rojo en el minuto 64. El goleador estadounidense de 25 años realizó una entrada muy fuerte contra el defensor bosnio Tarik Muharemović y le pisó el tobillo. Tras la revisión del VAR el árbitro decidió expulsarlo del juego.
Donald Trump afirmó que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para discutir la sanción: “Pedí una revisión porque no pensé que fuera falta, y ya sabes, repito, soy bueno en estas cosas. No pensé que fuera falta, pensé que eran dos grandes atletas que chocaron y se enredaron, eso no fue un tipo golpeando a alguien en la cara ni nada por el estilo”.

Infantino confirmó en redes sociales que recibió una llamada del presidente Trump. Declaró: “recibí una llamada del presidente Donald Trump, al igual que recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, agentes del mundo del fútbol y ejecutivos empresariales de todo el mundo para tratar muy diversos temas”. Sin embargo, defendió que se trató de una decisión independiente.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, también se mostró de acuerdo en retirar la tarjeta roja al jugador. “Ni siquiera deberían revisar estas cosas en cámara lenta. Deberían revisarse a velocidad real. Creo que fue la decisión correcta revertirla”, opinó.
Llueven las críticas
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) emitió un comunicado en el cual dijo: “Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inaudita, incomprensible e injustificable”, y agregó que con eso se “cruzó una línea roja”. “Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego se pone en riesgo y la credibilidad de una competición se ve socavada”, afirmó.
La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) también reaccionó duramente. Explicó que el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA sí permite suspender una sanción, pero el artículo 66.4 “establece claramente que una expulsión implica automáticamente una suspensión para el próximo partido del equipo, como ha ocurrido con todas las tarjetas rojas emitidas anteriormente durante este Mundial de la FIFA”.
Rudi García, director técnico de la selección belga, comentó: “No sabía que en la Copa del Mundo como en la FIFA, el 5 de julio es en realidad el 1 de abri. Es el Día de los Inocentes” y continuó “no estamos defendiendo a la Selección National ni a la Federación, estamos defendiendo el fútbol y la integridad”.