- Grupo ambientalista, liderado por Gad Amit, contrató los servicios profesionales del ahora diputado Edgardo Araya para librar una batalla legal contra desarrollos turísticos.
- Ariel Robles también visitó playa Panamá en plena campaña electoral.
La maquinaria política del Frente Amplio (FA) está metida hasta los tuétanos en la batalla que tiene frenadas inversiones turísticas millonarias en Papagayo, Guanacaste.
¡Qué Torta! documentó una cadena de relaciones entre el ambientalista Gad Amit, cabeza visible de la oposición a Papagayo, y dos figuras pesadas del Frente Amplio: Ariel Robles y el actual diputado Edgardo Araya.
Hay fotografías, visitas, una contratación profesional reconocida por ambas partes y hasta el compromiso de Araya de continuar respaldando desde su curul legislativa los procesos que anteriormente atendió como abogado.

La historia adquiere todavía más picante porque Amit, también quiso desarrollar un negocio turístico de esas características en la zona.
Documentos en poder de este medio muestran que en 1991 Amit gestionó, mediante la sociedad Jardín del Mar S.A., una concesión de seis hectáreas precisamente en playa Panamá.
Al ser consultado si detrás de su oposición actual existía un antiguo negocio suyo que se cebó no se refirió al tema.
Visita electorera
En plena campaña político electoral del 2026, Ariel Robles, entonces diputado y candidato presidencial del Frente Amplio, realizó una gira por Guanacaste y llegó hasta playa Panamá.
Consultado directamente sobre el episodio, Amit confirmó el encuentro.
Sí, Ariel Robles en una de sus giras por Guanacaste, nos visitó en playa Panamá”, respondió.
Amit asegura que no milita en el Frente Amplio, que no aportó dinero a la campaña, ni recibió contribuciones de agrupaciones políticas. Incluso le tiró una pedradita al partido.
Lamentablemente, no ha sido ni él (Robles), ni el FA, tan claros y duros en las denuncias, como se debe. Son políticos”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que la relación alrededor de la causa ambiental sí existió: “Le presentamos el caso Bahía Papagayo, en playa Panamá, al exdiputado Ariel Robles”.
Y Robles no ha sido el único político al que acudió. Amit señaló reuniones o acercamientos con la exdiputada independiente Cynthia Córdoba, el exdiputado Daniel Vargas, el exministro de Ambiente Franz Tattenbach y el exministro de Hacienda Nogui Acosta.
Curiosa contratación
Pero la conexión con el Frente Amplio no termina con una visita de campaña. Amit reconoció ante este medio que contrataron a Araya como abogado ambientalista.
“Sí, se contrató a Edgardo Araya como abogado ambientalista experto”, confirmó por correo.
Y Araya tampoco lo niega. Consultado vía telefónica, el legislador reconoció que antes de ingresar al Congreso brindó servicios profesionales relacionados con los procesos impulsados por Confraternidad Guanacasteca, que lidera Amit.
Cuando se le preguntó específicamente por los honorarios, Araya no recordó si existieron directamente con Confraternidad, pues trabajaba mediante un despacho, pero confirmó que se trató de servicios profesionales.
Bufete por curul
Araya asegura que una vez electo diputado dejó el ejercicio profesional relacionado con estos procesos y sostiene que actualmente no mantiene ninguna dirección jurídica sobre ellos.
Pero la causa no quedó atrás cuando entró al Congreso, el 1.° de mayo del 2026. Todo lo contrario.
El propio legislador aseguró que continuará respaldándola desde su nuevo puesto.
“Seguimos acompañando todos esos procesos. Ahora desde mi cargo de diputado, vamos a seguir acompañando esos procesos”, manifestó.
Araya también reconoció que mantiene comunicación con Amit y que cuando el ambientalista necesita algún apoyo se lo brindan, algo que, según explicó, también hacen con otros activistas ambientales.
El diputado rechaza que detrás de esto exista algo irregular y considera que se pretende desacreditar una lucha ambiental que considera legítima.
Sostiene que la Ley del Polo Turístico Golfo de Papagayo contiene aspectos que considera inconstitucionales y defiende que sean los tribunales los que resuelvan.
Quiso, pero se cebó
Mientras Amit señala al actual modelo de Papagayo como un desastre, documentos de hace más de tres décadas revelan un capítulo bastante llamativo de su propia historia.
En 1991, Jardín del Mar S.A., sociedad presidida por Amit, gestionó una concesión para desarrollar un proyecto turístico en seis hectáreas de playa Panamá.
La propuesta contemplaba zonas de acampar y cabinas y prometía una función conservacionista.
Amit incluso solicitó inicialmente al Instituto Costarricense de Turismo (ICT) recibir la concesión sin pagar el canon correspondiente.
La petición fue rechazada y posteriormente planteó pagar una parte mediante obras de infraestructura.
Finalmente, en noviembre de 1991, se firmó el contrato de concesión entre Jardín del Mar y el ICT.
Pero aquello duró poco. Menos de un año después, la sociedad presidida por Amit solicitó autorización para ceder la concesión a Caballo del Mar, alegando dificultades para cumplir sus obligaciones.
Documentación señala que la operación se realizó por ¢33 millones. Otro documento indica que para entonces se contabilizaban ¢2.180.800 en obras.
Sin explicaciones
¡Qué Torta! le preguntó expresamente a Amit si su encarnizada oposición actual a los desarrollos de Papagayo tenía relación con “un negocio frustrado en el que usted participó hace más de 20 años en la zona”.
Habló de sus décadas de activismo, de agua, de acuíferos, de hoteles, del proyecto Paacume, de supuestas irregularidades en Papagayo, de reuniones políticas y hasta aportó documentos históricos.
Sobre aquel proyecto turístico propio y su concesión en playa Panamá, no dijo una palabra.
Amit sí explicó que tiene experiencia como empresario turístico y aseguró que no se opone al turismo como actividad.
“Considero al turismo una fuente de desarrollo importante. Pero debe ser sostenible en lo ambiental, socialmente beneficioso y cumplir con las leyes vigentes”, respondió.
En una entrevista concedida en julio del 2026 a radio Columbia fue todavía más duro. “Playa Panamá en el modelo actual del proyecto Papagayo es un modelo de lo que no se debe hacer”, afirmó.
También lanzó fuertes cuestionamientos sobre concesiones, afectaciones ambientales y los precios pagados por terrenos estatales.
La sombra de Crucitas
Araya, diputado frenteamplista, no es nuevo en grandes batallas ambientales.
Como abogado de Unovida fue de las figuras visibles de la oposición al proyecto minero Crucitas, que terminó anulado judicialmente.
Antes de convertirse en diputado, Araya interpuso acciones relacionadas con Papagayo, entre ellas un recurso por la autorización para cortar 748 árboles en playa Panamá, mientras otras acciones contra el marco jurídico del Polo Turístico permanecieron bajo conocimiento constitucional.
Las consecuencias económicas constituyen precisamente el otro lado de esta bronca.
Según estimaciones de los desarrolladores, más de $700 millones en inversiones han resultado afectadas por el escenario de incertidumbre jurídica.