Como dice Juan Bautista Alfaro, y tiene toda la razón, no hace falta ser ni biólogo, ni ingeniero forestal, para darse cuenta de que en playa Panamá no le van a pasar una sierra a la montaña y van a dejar a la gente sin agua, sin bosque y sin monos.
Más bien es todo lo contrario, pero es bueno contar el cuento como es y viendo los toros desde la arena, es decir, recorriendo la zona, algo que el influencer, quien se autodefine como ‘zurdo’ y se ha convertido en una figura cercana a causas respaldadas por el Frente Amplio, no hizo antes de lanzar sus acusaciones contra el proyecto Bahía Papagayo.
Bautista se limitó a disparar en redes sociales una tragicomedia que tuvo caja de resonancia en medios tradicionales y activistas Antipapagayo.

Por eso, vecinos de playa Panamá —no Gadi Amit, ni Confraternidad Guanacasteca, ni dirigentes del Frente Amplio— caminaron juntos este domingo 23 de agosto del 2026 para alzar la voz “por el desarrollo sostenible”.
Vecinos apoyan el desarrollo
La caminata fue organizada por la Asociación de Desarrollo Integral de Playa Panamá y salió a las 10 a. m. desde las inmediaciones del hotel El Mangroove.
Su presidenta, Alba Rosa Soto Cerdas, no se anduvo por las ramas. “Nosotros sí estamos a favor del desarrollo”, aseguró.
Soto explicó que la paralización no golpea únicamente a una empresa. Según dijo, frenó empleos y terminó afectando alquileres, cabinas y pequeños negocios que se prepararon para atender la demanda que generaría el proyecto.
Y lanzó una pregunta incómoda para quienes aseguran defender a la comunidad desde lejos.
“¿Qué persona de la comunidad los ha apoyado a ellos en sus campañas de llevar en contra este proyecto?”, cuestionó al referirse a quienes impulsan la oposición.
Según Soto, quienes están pagando los platos rotos son precisamente los habitantes que algunos activistas dicen representar.
“Están perjudicando verdaderamente a familias de esta comunidad, a familias del cantón de Carrillo, están perjudicando el desarrollo”, afirmó.
¿Y el bosque?
Doña Alba desbarata la lírica de Alfaro.
Ella no llegó hace seis meses a playa Panamá. Es nieta de José María Soto, uno de los antiguos grandes propietarios de terrenos de la comunidad y asegura conocer esas lomas desde hace décadas.
“Estas eran fincas ganaderas que se dedicaban al ganado y también a la siembra de sorgo”, explicó.
Según su relato, la vegetación que existe actualmente creció después de abandonarse aquellos usos productivos.
Y cuando se le habló del supuesto manglar donde se levantarían construcciones, volvió a desmarcarse de esa versión.
Soto aseguró que durante el recorrido pudieron observar que no se trata del manglar descrito por los opositores, sino de terrenos anteriormente utilizados por su propia familia para ganadería.
Informes técnicos claros
Pamela Granados Zúñiga, gerente de Desarrollo Bahía Papagayo, explicó que el proyecto cuenta con cinco pronunciamientos del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), emitidos entre el 2019 y el 2026, que, según indicó, concluyen que la zona comprendida por el permiso de corta no reúne las condiciones legales para ser considerada bosque.
Granados explicó que la Ley Forestal exige valorar conjuntamente tres parámetros: cantidad de árboles por hectárea, riqueza de especies y dosel
“Si no se cumplen los tres parámetros, esa zona no es bosque”, aseguró.
Y agregó que los cinco documentos producto de distintas visitas del Sinac concluyen que el área correspondiente al permiso de corta no cumple con esos requisitos para ser clasificada como bosque.
La trama de los árboles
Bautista también lanzó otra frase que sonaba bastante alarmante.
Al hablar de la supuesta destrucción del área aseguró que “ya los árboles los tienen marcados”.
¡Qué Torta! recorrió el lugar y pudo comprobar que efectivamente hay árboles marcados. Solo que, según explicaron responsables del proyecto durante la visita, la marcación identifica árboles que deben conservarse, no una sentencia de muerte para pasarles la motosierra.
Granados explicó además que existe un permiso de corta acompañado de un plan de reforestación mediante el cual, por cada árbol autorizado para ser retirado, se sembrarán otros tres, bajo supervisión profesional.
Soto también habló específicamente de especies como el guácimo presentes en terrenos intervenibles y explicó que se trata de árboles de ciclo relativamente corto.
¿Y los “megacampos de golf”?
Bautista adornó todavía más su historia.
Mientras describía el proyecto, pidió a sus seguidores imaginar “los megacampos de golf, siempre verdes, mientras a la gente en Sardinal les cortan el agua”.
El problema es que el proyecto Bahía Papagayo no contempla esos megacampos de golf que Bautista metió en su relato.
Granados asegura que el diseño se realizó precisamente después de levantar las características existentes en el terreno para identificar las zonas que debían conservarse e incorporarlas mediante parques y áreas públicas.
Los monos tampoco se van a quedar sin casa
Otro de los ingredientes utilizados para dibujar un escenario catastrófico fue la fauna.
Bautista presentó esas supuestas 42 hectáreas de bosque como uno de los últimos hábitats del mono congo y el tamandúa, entre otras especies.
Pero la premisa de que las 42 hectáreas serán arrasadas —y con ellas desaparecerá el hábitat— parte precisamente del punto que contradicen los pronunciamientos técnicos citados por el desarrollador: el área autorizada para corta no está clasificada como bosque, según Granados.
Eso no significa que no exista fauna, ni vegetación en Papagayo. Claro que existen y deben protegerse.
Significa algo mucho más sencillo: tener árboles no convierte automáticamente todo un terreno en bosque, ni significa que todo vaya a ser talado.
¿De cuál pueblo habla el influencer?
Durante meses se ha hablado de playa Panamá como si la comunidad estuviera levantada contra Bahía Papagayo.
Este domingo ocurrió justamente lo contrario. Vecinos salieron a caminar a favor del desarrollo.
Dijana Gómez, vecina y empresaria turística de la comunidad, aseguró que la paralización afecta directamente su actividad y coincidió en recordar que décadas atrás esos terrenos eran fincas ganaderas.
José Félix Hernández manifestó encontrarse desempleado y habló del impacto que la situación está provocando sobre quienes dependían de la actividad económica de la zona.
Y el desarrollador pone números a la bronca: Bahía Papagayo proyecta más de 1.500 empleos directos y 6.000 indirectos. Granado sostiene que cuentan con permiso de construcción desde mayo del 2025 y que el proyecto permanece sin ejecutarse. Playa Panamá, explicó, tiene alrededor de 250 habitantes.
Sin un cinco
Bautista también convirtió posteriormente su enfrentamiento judicial con Enjoy Hotels en otra bandera política.
Cuando la compañía solicitó un embargo preventivo dentro del proceso promovido en su contra, el influencer contó que ingresó a su aplicación bancaria y descubrió que estaba “sin un cinco”.
Aseguró que le habían embargado las prestaciones que conservaba mientras conseguía trabajo y resumió aquello con una frase dramática: “Nos quitaron el pan de la boca”.
Luego presentó la actuación judicial como un ataque contra la libertad de expresión. “Me quieren hambriento, en pánico y en silencio”, afirmó.
Y todavía fue más lejos: “Esto es un ataque directo al derecho a informar. Un ataque directo a la libertad de expresión”.
Un detalle no deja de llamar la atención: Bautista enfrentó el litigio con un equipo de tres abogados, entre ellos Edgardo Araya, quien posteriormente asumió como diputado del Frente Amplio.
Lo más delicado del tema es que Bautista, el FA y la prensa que los apoya sí metieron miedo, pero lo infundieron a quienes deciden, como los magistrados de la Sala Cuarta, que emitieron una resolución que paralizó gran parte de los desarrollos en la zona. ¿Hasta cuándo los dominará el miedo?