Dos días después de que mandó a callar a unos aficionados ticos en el estadio Drive Pink, de Fort Lauderdale, Florida, Celso Borges salió mansito en una conferencia de prensa, en Nueva Jersey.
El capitán de la Sele lo hizo para calmar un poco las aguas alrededor del combinado patrio, aunque cualquier esfuerzo es en vano, porque la gente se cansó del técnico Luis Fernando Suárez.
Las declaraciones se dieron de cara al próximo partido que enfrentará la Tricolor, el viernes 30 de junio del 2023, frente a El Salvador, a las 6:30 p. m., en el estadio Red Bull Arena.
Se mostró arrepentido por el gesto que hizo, que captó una de las cámaras en la transmisión en vivo. Borges se llevó el dedo a la boca haciendo la seña hacia el público como que se callara.
Aseguró que estaba caliente y, por su forma de expresarse, se percibe que también sentía frustración por ir abajo del marcador 2-0 en ese momento, frente a Panamá (el partido terminó 2-1).
La fanaticada nacional que vive en Estados Unidos también estaba molesta por el rendimiento tan pobre del equipo y comenzaron a gritar “fuera Suárez”, “Suárez muerto de hambre”, entre otras frases más fuertes.
Incluso, la Policía rodeó al grupo para evitar que el asunto se agravara.
“Viendo como fue todo, desearía no haber hecho nada”, aseguró el futbolista.
Borges demostró el cariño que le tiene al profe colombiano y reconoció que ha sido “maravilloso” con los seleccionados.
“Nos llevó a un Mundial. Es el único en haber ganado los tres partidos de la fase de grupos en una Copa Oro (2021)”, detalló para defender su argumento.
Lo que omitió Celso es mencionar los equipos contra los que jugó la Sele en aquel torneo: Guadalupe (3-1), Surinam (2-1) y Jamaica (1-0), todos jamoncitos.
Al capi no le gusta perder y sabe que la mejor forma de acuerpar a quienes dirigen es ganando.
