Luis Morales Castro trabajó como fotógrafo durante 30 años para el periódico La Prensa Libre.
Recibe una pensión mensual de ¢130.000; con eso solo paga el alquiler de la casa. Es oxígenodependiente, pues padece de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y debe estar conectado 16 horas a una máquina.
El recibo de luz le llega entre ¢30.000 y ¢35.000 (por el consumo del aparato que le ayuda a respirar), debe pagar el agua y, por supuesto, comer algo. Vive solo en una casa pequeña, en Concepción Abajo de Alajuelita.
La cobija no le da. Hace un tiempo se fue a buscar ayuda a una oficina del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y le dijeron que no calificaba para recibir algún subsidio, porque ya el gobierno “le ayudaba” con la pensión. Así lo comentó en conversación con ¡Qué Torta!
Esa fue la respuesta la primera vez, pero como está tan apretado, regresó. Llenó un formulario y en el IMAS le indicaron que no llamara, que ellos lo llamaban. Aún está esperando que alguien se comunique.
Fumó por muchos años y cocinó con leña. Eso lo afectó directamente para que desarrollara el padecimiento que sufre. Aunque trabajó tanto tiempo en La Prensa Libre, su pensión es baja porque gran parte de su carrera le pagaron por fotografía; es decir, no estaba en planilla.
Recuerda que eso cambió cuando William Gómez (qdDg) asumió el control del diario y lo aseguraron.
La situación es aún más crítica con la paralización de la economía ante la pandemia de COVID-19. Hay varias razones: el virus es una amenaza grave para él y sus vecinos, quienes le ayudan con lo que pueden para que se alimente y con alguito más para que se ajuste con los recibos, le van a mermar lo que le dan.
“A mi edad (69 años) ya nadie me da trabajo. Camino 15 metros y me falta el aire, se me hincha la cabeza, me mareo y debo parar para tomar fuerzas”, expresó.
Este medio contactó al IMAS para consultar sobre el caso de Morales. La respuesta de la oficina de prensa fue que facilitáramos los datos de él para estudiar el caso. Ojalá le resuelvan algo.







