El Partido Acción Ciudadana (PAC) sigue dando pataletas de ahogado y ahora apuesta a recoger platica para tratar de resucitar.
Este domingo 9 de octubre del 2022, de 1 p.m. a 7 p.m., hará un “convivio” para recoger fondos en el Centro de Capacitación La Presa, en Paracito de Santo Domingo de Heredia, y pide nada más y nada menos que ¢25.000 de donación mínima.
“El PAC sigue vivo”, dice un afiche publicado este jueves 6 de octubre del 2022, en el perfil de Facebook de la agrupación.
“Contaremos con la presencia de autoridades partidarias, exfuncionarios de gobierno y Asamblea Legislativa”, se informa en el anuncio.
“¡Ven a disfrutar y compartir con la familia PAC, tendremos almuerzo con bebidas, café con repostería y música DJ!”, agrega la información.

El PAC desapareció políticamente del gobierno central y la Asamblea Legislativa tras las elecciones presidenciales del 6 de febrero del 2022.
Su candidato, Welmer Ramos, solo obtuvo el 0,66% de los votos y no logró ni un solo diputado, derrota aplastante que significó su entierro (aunque en política dicen que no hay muertos).
Ese partido, fundado en el 2000 por Ottón Solís, Margarita Penón y Alberto Cañas Escalante, se vanaglorió de haber acabado con el bipartidismo del Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
Tocó el cielo y disfrutó del “enamoramiento” de la población desde el 2014 y hasta este 2022 al gobernar por dos administraciones consecutivas, pero los costarricenses pasaron del amor al odio.
En el 2014, el exliberacionista, profesor universitario y politógo, Luis Guillermo Solís Rivera, arrasó en segunda ronda contra Johnny Araya Monge, del PLN, al alcanzar 1.300.434 votos, es decir, un 77,8%.
En el 2018, el matrimonio igualitario dividió al país y el voto de la comunidad LGTBIQ le dio el triunfo a Carlos Alvarado Quesada, también en segunda ronda, derrotando al evangélico Fabricio Alvarado, de Restauración Nacional.
El partido abanderado de la “ética” y la “transparencia” estuvo muy lejos de serlo. El gobierno de Carlos Alvarado fue de los peores calificados, mientras que sobre Luis Guillermo Solís pesó el hecho de convertirse en el “Big Chief”, en el sonado caso del Cementazo.
Al final, el pueblo les pasó la factura y lo enterraron.