En medio del dolor que atraviesa la familia de los esposos que fallecieron en un trágico accidente en el Zurquí, ahora experimentan un segundo milagro que les alivia un poquito el corazón.
Max, un perrito french poodle de apenas seis meses y que era la adoración de doña Marta Elena Acuña López (62 años) y de don Jorge Luis Ugalde Montero (de 68 años) sobrevivió a la caída del carro a un guindo y a la explosión. Sus papitos lamentablemente murieron calcinados.
La pareja viajaba con su hijo Manuel Antonio Ugalde Acuña, de 26 años, quien salió del auto por sus propios medios. Milagrosamente, el joven, quien iba conduciendo, solo sufrió algunos raspones. En el viaje también se montaron las dos mascotitas, Max y Princesa, una schnauzer, que se cree que falleció con los señores.
El accidente ocurrió a eso de las 6 a. m. del sábado 4 de febrero del 2023, cuando por razones que se desconocen el Mitsubishi Nativa rojo en el que viajaban cayó a un guindo de unos 400 metros de profundidad, cuatro kilómetros después del puente sobre el río Sucio (sentido San José-Limón), en la carretera Braulio Carrillo.
Natalia Ugalde, hija de don Jorge Luis, le contó a ¡Qué Torta! que al cachorrito Max lo encontraron familiares de las víctimas este lunes 6 de febrero del 2023, en el sitio del accidente, a la par de los restos del carro. Estaba bien, pero asustadito. Todos se preguntan cómo sobrevivió sin comida, con frío, triste, solito y tan pequeñito.
Desde el día del accidente, un cuñado y un sobrino de doña Marta, que viven a la par de dónde residía la pareja, se preguntaban qué pasó con los dos perritos que eran inseparables de sus amos, por lo que decidieron ir a buscarlos este lunes al lugar del accidente.

Para su sorpresa vieron a Max, aunque no pudieron dar con Princesa. El cachorrito ya está en casa sano y salvo.
“Él (el cuñado de doña Marta) sentía una angustia de no saber qué había pasado con los perritos, había estado con esa zozobra de pensar si estaban vivos o no y por eso fue a buscarlos. Ellos eran la vida de mi papá y de Marta”, comentó Natalia.
“El primer milagro fue que mi hermano pudiera salir antes de la explosión, solo tuvo unos rasguños y ahora Max, que lo pudieron encontrar y que está bien. Esto es solo por Dios, es una esperanza que nos dejan”, agregó.
Altarcito
En la casa de ambos, en La Capri, en San Miguel de Desamparados, montaron un altarcito y como la pareja era tan conocida y querida en la comunidad, la vivienda ha estado abarrotada de amigos, vecinos y conocidos.
“Ha llegado demasiada gente a la casa a visitar, amigos y familiares que viven largo vinieron, también compañeros del trabajo de mi hermano. Hemos estado en una especie de vela, gracias a Dios con la compañía de muchas personas que nos dan fuerzas”, aseguró Natalia.
La pareja, su hijo y los perritos, viajaban hacia Río Frío, de Las Horquetas, en Sarapiquí de Heredia, para terminar una casita que construían en una finquita que compraron hace unos seis meses. Todos los fines de semana iban a esa zona para llevar materiales y equipar la casa.
Don Jorge se pensionó hace unos cinco años después de trabajar más de 30 años en mantenimiento del Hospital Nacional de Niños. Amaba el campo, sembrar y su sueño era comprar la finquita que finalmente pudo adquirir.
Doña Marta es recordada como una gran señora, una madre ejemplar, que amó y consintió muchísimo a don Jorge Luis. Tenían 26 años de casados.
Las autoridades deben aplicarles pruebas de ADN a los cuerpos, por lo que la familia espera los resultados para sepultarlos.
La hija de don Jorge Luis detalló que la mañana de este lunes fueron al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para que los hermanos de los señores se sometan a las pruebas de ADN, pero parece que hay muchas personas adelante, por lo que el proceso podría durar más de lo pensado.