- Separar a los jefes de las bandas criminales de sus posibles ejecutores es una estrategia para impedir nuevos reclutamientos, alianzas y negocios delictivos desde las cárceles.
- El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, explica por qué determinados cabecillas del crimen organizado deben permanecer aislados en La Reforma, mientras el CACCO recibe a otros delincuentes de alta peligrosidad.
Sugerir que los criminales más violentos de Costa Rica no irán al Centro de Alta Contención y el Crimen Organizado (CACCO) no es más que una canallada antojadiza de algún ignorante que desconoce por completo cómo trabaja el mundo oscuro de la delincuencia.
Y es que, a raíz de algunos razonamientos lógicos que a la luz de una conferencia de prensa bastante concurrida brotaron de los conceptos del ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, empezaron a circular análisis mala leche de que al CACCO va la ‘mostacilla’.
Al menos así se dio a conocer por algunos canales digitales este martes 27 de octubre del 2026.
Dicho pensamiento está bastante alejado de la realidad, pero como narran en las mejengas, ‘vamos al fútbol’.

Una cosa es el patrón que tiene el dinero, recluta sicarios y ordena crímenes; otra, el gatillero que se ensucia las manos asesinando por encargo, incluso a víctimas inocentes.
Ambos representan un enorme peligro para la sociedad, pero sus perfiles criminales son distintos. Precisamente, evitar que se relacionen dentro de las cárceles es parte de la estrategia del Ministerio de Justicia y Paz.
El ministro Gabriel Aguilar Vargas explicó que sujetos como el Diablo y Tan permanecen en celdas individuales de Máxima Seguridad de La Reforma por su poder económico, capacidad de reclutamiento e influencia sobre otros delincuentes.
Mezclarlos con otros 59 reclusos, como ocurre en las celdas colectivas del CACCO podría facilitar alianzas y la formación de nuevas bandas.
“Rápidamente se forman estructuras criminales, van a empezar a salir mensajes y, cuando nos dimos cuenta, ya tenemos otra banda criminal”, precisó el jerarca.
Aguilar reveló que el Diablo ocupa una celda completamente sellada, sin visibilidad hacia el exterior, bautizada como la ‘Hummer’.
Otro caso que ilustra el perfil de un presunto capo criminal es el del chino Tam Zhang, investigado por la Fiscalía como supuesto líder de una organización dedicada a negociar cocaína para enviarla a Estados Unidos y Europa. También se investiga una aparente legitimación de capitales mediante criptoactivos.
Que determinados cabecillas no ingresen al CACCO no significa que allí estén delincuentes menos peligrosos. El centro recibe integrantes de bandas criminales, responsables de delitos violentos y reclusos identificados por sus liderazgos negativos dentro de las prisiones. En plata blanca: hay asesinos, violadores, secuestradores, de lo peor de lo peor.
La diferencia está en el tipo de amenaza: unos ejecutan directamente la violencia; otros cuentan con los recursos y la influencia para organizarla, financiarla y multiplicarla.
El CACCO, inspirado en el modelo de alta contención de El Salvador, establece un régimen de orden, control y disciplina, mientras los cabecillas que requieren mayor separación física permanecen bajo aislamiento individual.
La estrategia busca impedir que el dinero y el poder de los patrones encuentren nuevos brazos ejecutores detrás de las rejas.