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De sacerdote a laico: así le “quitó la sotana” el Papa al tico condenado por abuso sexual en EE. UU.

Se acabó el capítulo eclesiástico para Robert Méndez Esquivel, el sacerdote costarricense. La Diócesis de Boise, en Idaho, confirmó que el papa León XIV le concedió la dispensa de sus obligaciones sacerdotales, por lo que Méndez fue devuelto al estado laico y dejó de ser clérigo de la Iglesia Católica. La decisión, tramitada mediante un rescripto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, le fue comunicada al costarricense el pasado 6 de agosto de 2026.

¿Por qué llegó hasta aquí?

Méndez, oriundo de Esparza, fue detenido el 27 de agosto de 2025 en Nampa, Idaho, acusado de agredir sexualmente a un menor de 16 años, a quien según la investigación conoció a través de una aplicación de citas. El hecho ocurrió en un parque el 14 de agosto de 2025. Tras meses de proceso judicial, el sacerdote se declaró culpable de un cargo de agresión sexual contra un menor, mientras que la Fiscalía retiró otros dos cargos (violación y abuso sexual infantil) como parte del acuerdo.

El 29 de abril de 2026, el Tribunal de Distrito del Condado de Canyon lo condenó a 15 años de prisión: tres años fijos más 12 años indeterminados, además de quedar registrado como delincuente sexual en Idaho.

La solicitud fue del propio Méndez

Según la diócesis, fue el propio Méndez quien pidió voluntariamente al Papa la dispensa que lo saca del sacerdocio, luego de su declaración de culpabilidad y la sentencia. Con esto se cierra el proceso canónico que la Iglesia mantenía abierto en paralelo al proceso penal.

Su paso por Costa Rica

Antes de mudarse a Estados Unidos en 2022, Méndez ofició como vicario parroquial en las comunidades de Esparza, Monteverde y Quepos, en Puntarenas, entre 2020 y 2022. Se había ordenado como sacerdote en India en 2016, tras 13 años como misionero, y luego pidió su traslado a Costa Rica antes de incardinarse en la Diócesis de Boise.

El obispo de Boise, Peter Christensen, señaló que el cierre del proceso canónico marca “el cierre de un capítulo” para la diócesis, aunque insistió en que ninguna medida administrativa o legal puede deshacer el daño causado a la víctima.

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