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Wanchope justifica que Marcel Hernández le faltara el respeto 

No hace falta escuchar razones, ni excusas, para darse cuenta que el delantero cubano del Cartaginés, Marcel Hernández, desahogó su malacrianza en el estadio Ernesto Rohrmoser frente al Sporting FC.

Al 54’, anotó un gol muerto en un centro que solo debía poner el pie para clavarla y la celebración posterior deja mucho qué desear.

El caribeño reaccionó sacando pecho, moviendo la cabeza de abajo hacia adelante y enjachando al banquillo brumoso, en particular al técnico, Paulo César Wanchope.

Algunos de sus compañeros debieron frenarlo y enfriarlo, porque con el fuerzón que agarró quién sabe en qué hubiera terminado la ‘alegría’ del empate en ese momento. Al final, los azules perdieron 2-1 de visita.

Lo inimaginable es que Chope, en conferencia de prensa, salió a dar la cara casi una hora después de finalizada la mejenga y justifica al jugador con el mismo discurso que dio al periodista Gustavo López, de Tigo Sports.

“Fue un desahogo”, le respondió Marcel al popular Tavo. Luego, guardó silencio ante la consulta sobre si tenía algún problema con el entrenador.

Chope respaldó al futbolista al manifestar también que fue un “desahogo”. 

La actitud de Hernández se asemeja a la de un pleito de barrio, cuando aparece un matón haciendo gestos con la cabeza con el ánimo de que haya bronca. 

Y aunque el técnico diga que no hay bronca, con solo ver esa imagen sí la hubo. 

Parece que a Marcel se le olvidó quien se fijó en él hace unos años y lo trajo a Costa Rica para que surgiera.

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