Pese a que fue una lucha tenaz y politiquera ardua desde la oposición en la Asamblea Legislativa, sus aliados fueron insuficientes para concretar un voto de censura contra el ministro de Hacienda, Nogui Acosta.
Se quedaron sedientos de venganza ante lo que consideraron una afrenta a la democracia que se señalara a Leonel Baruch, banquero, expolítico y dueño del medio CRHoy, por un aparente “megacaso” de fraude tributario en perjuicio de las finanzas del Estado.
Ninguna de las tres mociones que se votaron en el Congreso, este martes 18 de julio del 2023, tuvieron el apoyo necesario (38 votos) para censurar al jerarca.
Cuatro de las seis fracciones representadas en la Asamblea Legislativa apoyaron la iniciativa y aún así la iniciativa cayó cadáver.
Hay que resaltar que si el voto de censura hubiese sido aprobado, sus efectos habrían sido nulos. Esto no es más que un reclamo partidista.
Quiere decir que el puesto de Acosta no estaba en juego, ni tampoco lo hubieran enviado a juicio.
En Costa Rica, la moción de censura es una declaración de que se perdió la confianza en el funcionario al que se refiere, es decir, que tiene carácter moral y de mensaje político al gobierno.
La Constitución Política estipula en el artículo 121 que dicho voto se aplica a ministros o funcionarios “cuando a juicio de la Asamblea fueren culpables de actos inconstitucionales o ilegales o de errores graves que hayan causado o puedan causar perjuicio evidente a los intereses públicos”.
Los diputados del Frente Ampilo (FA), Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC) y del Partido Liberal Progresista (PLP) manifestaron públicamente su apoyo a la moción y algunos de ellos incluso le exigieron la renuncia al ministro.
El partido oficialista, Progreso Social Democrático (PSD), y Nueva República (NR) se opusieron a aplicar este mecanismo contra Acosta.
Por parte de la fracción oficialista se escudaron en los logros económicos de Acosta como el combate a la inflación, aprobación de eurobonos y pago de la deuda.
En tanto el líder de NR, Fabricio Alvarado, estuvo de acuerdo en que la actuación del funcionario es cuestionable y que se le debía llamar la atención, pero también que la moción de censura no aplica para su caso.
El “megacaso” de fraude
La oposición inició el procedimiento contra Nogui Acosta, porque habría mentido sobre el supuesto “megacaso” de evasión fiscal por ₡11.000 millones en el que embarraron a Baruch.
El ministro afirmó en un primer momento que se partió de una denuncia anónima, pero en una comparecencia ante los legisladores dijo que fue por un video de TikTok.
“Además de querer justificar con argumentos deleznables desde el punto de vista técnico, y hasta ridículos, sus acciones y las de las autoridades que él designó, el ministro engañó a este Plenario al afirmar la existencia de un supuesto informe técnico que respaldaba la denuncia de la supuesta evasión fiscal, lo cual era patentemente falso–y el documento que sí existía recomendaba precisamente lo contrario a lo que hizo”, se lee en el texto de una de las mociones.
Jonathan Acuña, diputado del Frente Amplio, expresó que es inaceptable que un ministro trate de estar por encima de la Constitución.
“Este gobierno se quiere saltar las reglas del juego para la convivencia en democracia”, agregó Acuña.
Su compañera de fracción Sofía Guillén justificó la censura en que Acosta usó el fraude fiscal “para convertirlo en un show, una mofa”.
Por parte de Liberación Nacional, Óscar Izquierdo acusó a Acosta de mentir y poner en ridículo a la Asamblea Legislativa.
También opinó que los diputados confiaron en el ministro y él abusó de su poder, por lo que ya no tiene credibilidad.
Mientras que Vanessa Castro, de la Unidad Social Cristiana, indicó que “con intención o no, el ministro faltó a las normas legales y éticas”.







