Las aspiraciones presidenciales del exministro de Obras Públicas y Transportes, Luis Amador, quedaron en el limbo.
Amador se cayó del pedestal en el que lo tenía el presidente, Rodrigo Chaves, por una supuesta pifia de $2 millones.
Así, la imagen del candidateable Amador se desvanece, mientras que el líder supremo se quedó sin el mejor ministro de la administración, su caballo de batalla.
Al mandatario no le tembló la mano para echar a Amador y al director de Aviación Civil, Fernando Naranjo, por el supuesto favorecimiento a la constructora MECO para reparar la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional Daniel Oduber, en Liberia, Guanacaste.

“No tengo evidencia de corrupción de parte de don Luis Amador, ni de don Fernando Naranjo, sin embargo, ellos firmaron algo que solo una empresa podía calificar en los términos del puntaje”, afirmó Chaves.
Definitivamente esto sí que nadie lo vio venir.
A la medida
La adjudicación a MECO fue por un total de ¢21.000 millones, ¢1.000 millones más que la oferta del consorcio Pedregal, la otra empresa que participó en la licitación.
Según detalló Chaves en la conferencia de prensa que convocó de manera urgente y en la que anunció el despido de Amador, el cartel estaba prácticamente diseñado a la medida para MECO.
El mandatario señaló que los dos criterios de selección eran precio y experiencia.
Sin embargo, el criterio de experiencia era muy específico, mucho para su gusto, pues era en la construcción de pistas de aterrizaje de más de 20.000 metros cuadrados y solo una empresa de las participantes cumplía con ese parámetro: MECO.
“¿Por qué no 15.000 (metros cuadrados), por qué no 25.000, por qué no 18.000. De 0 a 20.000 metros cuadrados esa experiencia no cuenta, una pista de 19.000 metros no cuenta, solo de 20.000 para arriba. Bueno, solo una empresa había hecho eso en Costa Rica, o de los participantes, y por lo tanto tuvieron facilidad”, aseguró.
Agregó que, por tanto, por ese criterio, tal y como se indicó en el cartel, les dieron menos a puntos a Pedregal y más a MECO.
“Hemos visto cómo se le han hecho trajes a la medida a contratos de esta magnitud y la responsabilidad política les corresponde a los dos funcionarios de alto nivel y jerarcas que firmaron diciendo: esto está bien y va pa’lante”, explicó.
La licitación no se puede cancelar por razones legales, además, porque si esa obra no se realizaba en este verano, el impacto para el sector turístico del país sería enorme.
La pista de aterrizaje estaba dañada por, entre otras cosas, las secuelas de la tormenta Bonnie, por lo que el 20 de junio del 2023 Chaves les pidió a Amador y Naranjo incluir la reparación en el decreto de emergencia, solicitud que fue aprobada por la junta directiva de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).
El 12 de octubre del 2023, el director de Aviación Civil y Amador enviaron los términos de referencia para la contratación de las obras con los criterios de precio y experiencia y el 23 de ese mes se publicó la contratación en el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop) y se recibieron tres ofertas: constructora MECO, consorcio Pedregal y constructora Hernán Solís.
El 29 de enero del 2024 se dejó en firme la adjudicación a MECO por ¢21.000 millones y las obras comenzaron el 4 de marzo del 2024.
Dolido
Chaves no ocultó su pesar por la decisión, pero no le quedó más, según insistió, en destituirlo.
“Luis ha sido un ministro capaz, un profesional muy distinguido y alguien sobre quien hay expectativas amplias, pero yo, como presidente de la República, independientemente de mis propios intereses o pensamientos, no puedo obviar una responsabilidad política”, afirmó.
A Amador le notificó de su despido por una llamada telefónica, pues el exministro se encuentra en Canadá.

El nuevo jerarca del MOPT es Mauricio Batalla, quien hasta entonces era el presidente ejecutivo del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi).
Batalla fue juramentado la tarde de este martes 12 de marzo y tiene como prioridad elegir el reemplazo del director de Aviación Civil y nombrar al nuevo director de Conavi.







