Un informe de inteligencia habría puesto bajo la lupa al vicealcalde liberacionista de Aserrí, Carlos Azofeifa Aguilar, por un vínculo familiar con Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”. Según informó Noticias Repretel, todo este señalamiento surge a partir de un reporte elaborado por la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS). Pero el parentesco no sería lo que más levanta la ceja.
Según la información divulgada sobre el documento de la DIS, una propiedad relacionada con Azofeifa habría sido utilizada por “Diablo” para esconderse mientras andaba jalado de las autoridades.
Azofeifa habría reconocido que sí existe un vínculo familiar con Arias Monge. Según su versión, sería tío abuelo del ahora detenido y habría asegurado que no tiene trato con él ni con su familia desde 2018.

“Uno no escoge la familia que tiene”, habría dicho el funcionario al referirse al parentesco.
Pero aquí aparece otro detalle que también hace ruido.
De acuerdo con la información divulgada, el informe habría identificado 23 fincas agrícolas adquiridas por el vicealcalde liberacionista entre 2019 y 2025. Azofeifa habría asegurado que puede justificar de dónde salió la plata y que las propiedades estarían relacionadas con su actividad agrícola y cafetalera.
Y está el punto que más pone a la gente a preguntar.
Una de las propiedades relacionadas con el funcionario habría sido usada por “Diablo” como escondite durante el tiempo en que permaneció prófugo. El señalamiento aparece en el informe de inteligencia, pero no significa por sí solo que Azofeifa le haya ayudado ni que haya cometido un delito.
Hasta ahora, no se reporta una investigación judicial formal contra el vicealcalde liberacionista por estos hechos.

Así que el arroz todavía no está cocinado. Hay un parentesco reconocido, una propiedad que habría aparecido en la ruta de “Diablo” y un patrimonio que también quedó bajo la lupa del informe.
Ahora tocará ver qué pueden aclarar las autoridades sobre esa propiedad y sobre las compras señaladas.
Mientras tanto, Azofeifa sostiene que puede justificar sus bienes y que no tiene relación con las actividades criminales que se le atribuyen a su familiar.
Por ahora, el apellido ya quedó metido en el cacho y las preguntas están servidas.







