El presidente Rodrigo Chaves volvió a mover el tablero político este jueves en El Salvador, cuando soltó una frase que encendió las discusiones en Costa Rica entre quienes celebran su estilo frontal y quienes lo ven con desconfianza.

Chaves viajó al país vecino para firmar el Escudo de las Américas, un acuerdo que busca que ambos gobiernos trabajen alineados contra el crimen organizado. El pacto implica compartir información, coordinar operaciones y sumar a otros países para frenar redes criminales que hace rato operan sin fronteras.
En ese escenario, el mandatario lanzó la frase que desató la polémica: “A usted lo señalaron de dictador, a mí me acusan de lo mismo, de que soy un pichón de dictador”.
La línea sirvió para marcar que, según él, tomar decisiones firmes no siempre cae bien en ciertos sectores que quieren perpetuar el sistema, aunque no esté dando los resultados que la gente espera.
Luego añadió, con su estilo habitual, antes las insinuaciones de que desea debilitar la institucionalidad para seguir en el poder.
“Primero, yo no estoy en campaña electoral. Segundo, y me voy a avergonzar aquí ante el apoyo popular que usted tiene: a mí me apoya nada más el 70% del pueblo. Dicen que quiero cambiar leyes, magistrados, al fiscal… Les digo, ni siquiera voy a ser presidente”.
Hay gente que confunde las reglas del juego del fútbol con el marcador, la democracia son las reglas de juego, no el marcador», Rodrigo Chaves.
El presidente insistió en que no busca alterar reglas ni perpetuarse, sino que el aparato judicial funcione para que los criminales terminen donde corresponde y los ciudadanos puedan vivir en paz: “La democracia son las reglas de juego, no el marcador”.

Del otro lado, Nayib Bukele respondió que Costa Rica aún está a tiempo de tomar medidas antes de que la criminalidad se salga de control.
“Nos atacaron organismos internacionales, oenegés, otros países… pero déjennos aplicar las recetas que funcionan. Costa Rica todavía está a tiempo, pero la decisión es de ustedes”, dijo.
Al final, mientras algunos se quedan pegados al término “pichón de dictador”, Chaves anda firmando acuerdos internacionales, hablando de seguridad y metido en la jugada regional. La verdadera torta sería que el ruido político pese más que la necesidad de reaccionar a tiempo.