El radar de Casa Presidencial, en Zapote, parece que está descalibrado.
Y por él se guía el mandatario, Carlos Alvarado Quesada, quien emitió algunas frases este 8 de junio, en conferencia de prensa, que llaman a la reflexión.
Quien o quienes le hablan al oído al primer funcionario del país parece que lo conducen a una discusión política equivocada; y si la decisión es unilateral por parte de Alvarado se le olvidan muy rápido las prácticas del pasado de su partido, mientras ha gobernado.
Se nota que al presidente le incomodó el desorden que se armó en redes sociales por la pañoleta que utilizó el 2 de julio anterior la ministra de Planificación, Pilar Garrido, que lució la bandera de Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre las de otras naciones.
Hubo críticas ácidas hacia la funcionaria y sobraron los comentarios con respecto a que el Ejecutivo obedece principios socialistas-comunistas.
El mandatario les pidió a diversos sectores sociales que no se caiga en ese tipo de discusiones en un momento en el que debe reinar la unión para vencer el brote de COVID-19.
Fue más allá al decir que algunos adelantan “la campaña política” y se cuestiona si los mensajes que envían son para “construir” país o imagen.
“Habrá tiempo para hacer política”, mencionó.
Y aunque el tema del matrimonio igualitario está más que desgastado y superado, hay que recordarle a Alvarado como la opinión consultiva se convirtió en una herramienta politiquera del gobierno de su antecesor, Luis Guillermo Solís, para que a la postre pudiera ganar las elecciones del 2018 en segunda ronda ante el candidato evangélico de Restauración Nacional, Fabricio Alvarado (que formó Nueva República).
Un plan orquestado desde la mente de la vicepresidenta Ana Helena Chacón (2014-2018, ahora embajadora de Costa Rica en España) que inició el 18 de mayo del 2016.
Algo que públicamente Solís siempre negó que fuera la intención de su gobierno.
La manipulación del Partido Acción Ciudadana (PAC) llegó al extremo de guardarse el pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), emitido el 24 de noviembre del 2017, y soltarlo como anzuelo electoral la primera semana de enero del 2018, menos de un mes antes de la primera ronda electoral.
Una clara intromisión de diversos actores en un proceso democrático, que se vio manoseado por ese acontecimiento, independientemente de si un sector u otro se veía beneficiado con la decisión de la CorteIDH o del fondo de la misma, que no está en discusión.
Es tan solo una muestra de que quienes han gobernado en los últimos seis años han sido irresponsables en ciertas etapas de la vida libre del país.
Eso sin mencionar el capítulo oscuro de traveseo ilegal de los datos de miles de ciudadanos por medio de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) con la complicidad de un grupito selecto de empresarios; el poder detrás del trono.
El presidente hizo un llamado a la responsabilidad y al patriotismo. Debería predicar con el ejemplo.







