El presidente de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Román Macaya, indicó que un guarda no es quien para determinar “si un usuario recibe o no una prueba de COVID-19”.
Las declaraciones que brindó el funcionario en conferencia virtual están directamente relacionadas con el caso de una joven, vecina del cantón de Mora, que le confesó al Semanario Universidad que en el sistema de salud costarricense le negaron tres veces sacarle muestras para determinar si portaba el coronavirus.
De acuerdo con un artículo que publicó el periodista Javier Córdoba, un médico del Ebáis de Ciudad Colón la trató de “ignorante” al decirle que tenía los síntomas de la enfermedad y pedir que le practicaran el examen.
En el relato que desarrolla la nota periodística se precisa que a la paciente no la dejaron ni siquiera entrar al hospital San Juan de Dios al explicar que sospechaba que se había contagiado con el virus.
Desde el 22 de marzo, la mujer sufrió tos seca, dolor de garganta y fiebre. Su novio le dijo que fueran al centro médico capitalino.
La pareja llegó al San Juan y la joven le comentó al guarda que presentaba esos síntomas, que todo indicaba que tenía el coronavirus. Es en ese momento que el vigilante jugó de médico y le respondió que esos no eran síntomas de COVID.
El oficial la mandó a la fila de casos normales, esperó un poco, pero luego se fue al Ebáis de Ciudad Colón. Allí le dijeron que no tenía nada, que no le iban a hacer prueba de nada porque era una gripecilla; lo único que le recetaron fue acetaminofén, jarabe para la tos y la devolvieron a la choza.
La situación se complicó aún más. El 31 de marzo, esta muchacha sufría cansancio, diarrea, problemas para respirar y perdió el olfato.
Una sicóloga del Ebáis la llamó porque tenían cita y al escucharla mal, le dijo que se presentara para un chequeo.
Ese día fue cuando un médico patán la trató de ignorante y la devolvió para la casa.
El 2 de abril se fue para un hospital privado. Gastó ¢200.000 entre prueba, consulta y medicinas. El resultado no fue preciso. Salud trató el caso como sospechoso y le giró una ordena sanitaria de aislamiento.
La joven denunció todo este desmadre a la Contraloría de Servicios de la CCSS y el lunes 13 de abril se fue a hacer la prueba de COVID-19. Llegó al Ebáis de Mora y se la volvieron a negar, pidió ayuda a funcionarios de Salud y solo así se la hicieron.
El 14 de abril, ¡sorpresa!, su resultado fue positivo. Macaya prometió en su intervención que revisará el caso.
