Óscar Morera Herrera vivió seis años atormentado de solo pensar que la relación que mantuvo su hija Eva (19 años) con Randall Garita Oviedo terminara de la peor forma.
El temor de que el joven, de 24 años, le hiciera daño lo preocupó cada minuto de su vida y lamentablemente la historia tuvo un desenlace trágico.
Garita mató a Eva de un balazo por la espalda en el barrio Matilde, en Barva de Heredia. El crimen ha conmocionado a todo el país.
El padre de la bella estudiante de Trabajo Social enfrenta este duro golpe con gran dolor, pero a la vez lo ve como una oportunidad para llevar un mensaje que cambie la sociedad en la que vivimos y no haya más familias como la de él que sufran por algo así.
“Hay que educar a los niños y jóvenes de una forma totalmente diferente. Que las mujeres puedan tener un novio o un hijo sin miedo a ser asesinadas. He querido en lo personal que me gobierne el amor, la empatía y la ternura”, expresó Morera en entrevista con ¡Qué Torta!
Óscar confesó que Eva estuvo sometida a agresiones de todo tipo desde los 14 años, cuando ella empezó a salir con Randall.
El angustiado padre asegura que desde un principio el asesino debió haber estado en prisión por sostener una relación impropia con una menor (Eva tenía tan solo 14 años cuando conoció a Randall, de 19 años en aquel momento).
“Ella no era consciente del peligro al que se enfrentaba. Era una conducta irracional que no nos la podemos explicar. Ella no tenía ninguna razón por temer”, comentó Óscar.
Eva quedó embarazada a los 15 años y dio a luz a los 16 años a su hijo, que ahora tiene tres añitos.
De acuerdo con el testimonio del papá de Eva, Randall había amenazado a varios de los familiares de ella por medio de mensajes de texto.
En una ocasión, mientras la joven estaba embarazada, el sospechoso le puso un mensaje en el que le advertía que le iba a sacar al bebé.
Incluso, la gota que derramó el vaso tres semanas antes de su muerte y que motivó definitivamente a la joven a denunciar por agresión a Randall en el OIJ de Heredia fue que la agarrara a patadas a ella y al niño y que los sacara de un carro.
Esta fue una de las tantas denuncias que Eva interpuso contra Randall.
“Debió haberse ido a la cárcel de nuevo. Un hombre al que se le concedieron beneficios con solo el hecho de recibir una denuncia por agresión en su contra se le debió revocar la libertad. ¿Cómo una persona así tiene acceso a un arma?”, se pregunta Óscar.
Agregó que Randall percibió que era muy fácil atacar a una mujer sola (la mamá de Eva), a sus hijas y a su familia.
Óscar recordó la última conversación que tuvo con Eva una semana antes de que ocurriera el crimen.
“El sábado antes de lo que pasó le dije: ‘Solo usted puede hacer el cambio, usted es la única que puede romper este círculo de violencia'”, comentó.
El papá de Eva indicó que recibieron el apoyo de las autoridades en el caso.
“El sistema se desborda porque estamos fallando en la educación. Hay muchas cosas qué mejorar. Creo que es importante empoderar a las mujeres. Es una lucha desigual contra un poder violento, perverso y absolutamente injusto en la relación de poder que hay”, apuntó Óscar.







