Un viejito, de 97 años, pegó el grito al cielo, porque el Tribunal Penal de Quepos, Puntarenas, le programó un juicio, en el que figura como víctima y querellante, hasta el 2024.
Por eso, su representante presentó un Salacuartazo en búsqueda de justicia pronta y cumplida y la pegó.
Los magistrados de la Sala Constitucional le dieron la razón y le ordenaron al Tribunal que programe la audiencia en los próximos tres meses.
La fecha inicial que establecieron los jueces era entre el 20 y el 30 de agosto del 2024.
El representante del señor argumentó que por la avanzada edad de él y su estado de salud esa semana quedaba bastante lejana.
La causa se originó en el 2021 y el Tribunal Penal de Quepos aplazó al menos dos veces el juicio con el argumento que la agenda estaba saturada y dio prioridad al caso del asesinato de la doctora María Luisa Cedeño.
La Sala fundamentó el fallo en que darle prioridad a un caso sobre otro rompe con el principio de igualdad ante la ley y se trata de una persona que por su edad se encuentra en estado de vulnerabilidad. Quien interpuso el amparo cree que se dio maltrato institucional y maltrato al anciano.
En el documento se detalla que quien reclama “aduce que a pesar del supuesto conocimiento del Tribunal sobre la situación de las víctimas, en particular del tutelado, uno de los pocos sobrevivientes del Holocausto, por su origen judío, se dispuso que tendrá que esperar al tercer trimestre del 2024”.
En la sentencia se ordenó a la jueza Helen Arias, del Tribunal Penal de Puntarenas, sede Quepos, que deje sin efecto la resolución en la que se fijó el debate para el 2024 y que en su lugar dé una en el plazo de tres meses.
El Estado tendrá que pagar al afectado por los daños y perjuicios que haya causado la situación.
