El partido de Luis Amador, Integración Nacional, es un verdadero hervidero, donde sus colaboradores internos se tiran tieso y parejo y el candidato oficial, cree que la gente se chupa el dedo.

El Partido Integración Nacional (PIN) no mueve la aguja electoral ni un milímetro, pero sí da material para titulares, con broncas internas, audios filtrados, putazos y reclamos de pago que terminaron en insultos. En medio de ese desmadre, su candidato Luis Amador cree que “la gente se chupa el dedo” y que todo son rumores, como si el caos no estuviera grabado. Pero la gente no es tonta.
En las últimas dos semanas, los “putazos” en el Pin van y vienen entre colaboradores del partido, el propio presidente del partido, Wálter Muñoz, cerró el chat con las diputaciones y generó toda una bronca, pero de esas bravas.
Así está el asunto, que involucra a Amador, el consultor y estratega Iván Barrantes y el politólogo Ricardo Sossa.
Sossa fue el Comisionado de Inclusión Social en el actual gobierno. Fue despedido por Chaves, por haber declarado de interés social, la marcha LGTB, sin autorización del Ejecutivo.
Resulta que Sossa hizo un trabajo para el partido y lo coordinó con Barrantes. Fue contratado para tres meses, pero por falta de recursos, el asunto solo llegó a un mes. Entonces, Sossa mandó un primer audio en el chat del grupo donde pide que le cancelen la totalidad del trabajo que hizo pues solamente le han dado la mitad.

En ese audio, le dio de tiempo a Barrantes hasta el jueves 11 de diciembre a la medianoche, sino, tomaría acciones legales, en el plano laboral, por no pagar, y hasta en el ámbito penal, por estafa.
En ese primer audio, expresó que Muñoz estaba al tanto de la situación y lo respaldaba en todo.
El segundo audio es una cloaca abierta. Sossa, al que no le pagaron, revela que Muñoz se salió del chat, que lo cerró, en vez de dar la cara, que Barrantes nunca apareció y empezó con una serie de insultos, que no bajaban de “hijueputas, malparidos”.
En el audio se oye decir que él no tiene la culpa que algunos no quieran a la segunda vicepresidenta Katthya Verdugo y profirió cualquier cantidad de improperios.

Luego de las evidencias, Amador salió en un video, diciendo que los “rumores” hacen ver una división en el partido, pero que no son ciertos y que esas informaciones provienen del chavismo.
El PIN es hoy un espejo de lo peor de la política nacional: broncas internas, insultos, negaciones absurdas y candidatos que creen que la gente “se chupa el dedo”. Lo cierto es que los audios existen, las divisiones son reales y el partido está convertido en un desmadre que ni siquiera compite.






