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Keyla Sánchez, la princesa de canal 7

Ni siquiera el pedido de doña Olga Cozza, viuda de Picado, una de las propietarias de canal 7, tuvo alguna repercusión en Keyla Paola Sánchez Granados (20/03/1992, San Ramón, Alajuela).

Una vez que el mundo entero supo de la gravedad del accidente de tránsito que protagonizó una de las principales presentadoras de Teletica, la madrugada del jueves 31 de marzo del 2022, doña Olga se planteó seriamente el despido de la influencer (cuenta con 884.000 seguidores en Instagram), de 30 años.

Incluso, se los comunicó a sus hijos René y Paula Picado, según reveló una fuente confiable de ¡Qué Torta!, pero el tema quedó sin resolver o, más bien, no se resolverá. Es de conocimiento popular que la relación de Keyla con René y Paula supera cualquier límite.

Esto tan solo es una pequeña muestra del poderío de la joven en el Canal del Trencito; hace y deshace.

Si pudo con la desenfrenada ráfaga mediática que se desató tan solo minutos después de darse a conocer la noticia y que generó (y aún genera) una presión excesiva sobre el 7 para que se pronuncie o tome alguna determinación sobre su comportamiento, podrá con cualquier cosa.

Algo es seguro. Su estabilidad en el canal no corre peligro. Sobre la mesa se discute en este momento cuándo, cómo y bajo qué términos rendirá una disculpa pública a la audiencia.

Esto es uno de los temas que parece innegociable y que ocurrirá. No cabe ninguna duda de que la chica estelar del programa ¡Qué buena tarde! procederá conforme se lo indiquen; al fin y al cabo esa es una ‘sanción’ simbólica ante la magnitud de los hechos.

Gracias a Dios, Keyla está viva y no le causó daño a nadie más que a su carro, un Chevrolet Tahoe, valorado en unos $100.000. Gracias a Dios viajaba en ese vehículo, porque en uno más pequeño la historia hubiese sido otra. Y, gracias a Dios, la forma en que pegó contra el muro de contención reforzado en la ruta 27 (Santa Ana – San José), justo antes de la caseta del peaje, evitó que saliera dando vueltas.

Nadie le ha deseado el mal a Keyla, pero hay una parte de la audiencia que rechaza, con razón, cómo ella aparenta (en sus últimas intervenciones en redes sociales) haber tomado la situación con ligereza.

Muchos influencers, que la critican sin piedad y hasta la difaman en sus canales, han asegurado que manejaba bajo los efectos del alcohol.

Las únicas pruebas que existen sobre su aparente estado de ebriedad son algunos videos que puso a circular un peluquero (otro que se autodenomina influencer) en los que se ve a Keyla en actitud extraña.

También se aprecia un ambiente de fiesta con algunos de sus amigos, que quién sabe qué ingirieron con ella la noche del triunfo de la Sele ante Estados Unidos (2-0). El calor de la victoria lo calmó una cantidad desconocida de bebidas.

Lo cierto es que no habrá prueba de alcohol en sangre que determine si la presentadora viajaba bajo esas condiciones. Podría uno suponerlo, pero ante una investigación abierta el examen es determinante.

Las autoridades fallaron. No hubo pedido de un fiscal para que se le tomara la muestra en el momento justo y que se determinara su estado. Tampoco se le tomó la prueba de alcoholímetro, pues resultó herida y debió ser trasladada de inmediato al hospital.

Ojalá y el trabajo que desarrolla el Ministerio Público dé resultados y pueda concluir cuál fue la conducta de la joven, si incurrió en un delito o no.

Sí hay que decir que el ejemplo que le ha dado Keyla a los miles de niños y niñas que la siguen a través de la pantalla en un programa vespertino, hecho para la familia, es censurable.

Es importante que su madre, Kattya Granados, quien se desahogó con la burbuja de Instagram y con los seguidores de su hija que la critican a través de un video, también medite sobre las acciones de Keyla.

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