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Jill Paer vive días sin “calma” por delicada salud de su papá

Jill Paer, la querida chef de cocina natural, presentadora y productora del programa ¡Qué Rico!, vive días sin “calma”, llenos de angustia por la delicada condición de salud de su papá, el psicólogo clínico William Paer.

El estadounidense, de 92 años, también cantante y productor, se encuentra hospitalizado desde el lunes 14 de setiembre en el Hospital San Juan de Dios, por una infección urinaria que se complicó.

Padre e hija son muy conocidos y queridos en el país, pero su fama explotó, incluso a nivel internacional, cuando durante el terremoto de Cinchona, el 8 de enero del 2009, en vivo, en el programa, don William se mandó con un «jueputa», a la vez que pedía: “¡Calma, calma!”

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¿Recuerda el leñazo de Cinchona? El doctor William Paer, el del famoso madrazo, se encuentra delicadito en el hospital por una infección.

♬ original sound – Qué Torta

“Está temblando fuertísimo”, dijo Jill. “¡Jueputa, jueputa!”, repetía don William. “Oh my God, oh my God, oh my God”, decía Jill, mientras su papá repetía unas ocho veces: “¡Calma, calma!”. “Es un terremoto”, concluyó.

“Tengo malas noticias”

Jill contó este lunes 21 de setiembre del 2026, en su perfil de Facebook, que el domingo 13 de setiembre todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, el lunes por la mañana, su papá la recibió con un: “Tengo malas noticias. Pasé una mala noche”.

Tras escuchar los síntomas, Jill sospechó que podía tratarse de una infección urinaria y decidió buscar ayuda.

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Don William le pidió descansar un rato porque no había podido dormir durante la noche, pero a las 5 p. m. todavía no lograba levantarse, por lo que casi a la fuerza lo vistió y lo llevó a una clínica.

El médico que lo atendió le indicó que debía trasladarlo de inmediato al Hospital San Juan de Dios para realizarle varias pruebas.

Ahí no había “calma”

Cuando llegaron a Emergencias, el servicio estaba saturado y hasta fue una odisea conseguir una silla de ruedas para su papá.

Su hermano, el ginecólogo y obstetra Adam Paer Singer, llegó al hospital y esperaron hasta que un médico residente atendió a don William.

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Ya para ese momento, aquella frase célebre de ¡Calma! no tenía cabida.

“Ahí no existe lo que siempre dice mi papá: CALMA. Hay gente encima de gente y todos parecen estar estresados, tanto pacientes como personal”, detalló.

Después de realizarle un ultrasonido, le colocarin una sonda para extraer la orina que tenía retenida. El primer intento no funcionó y el procedimiento siguió mientras William gritaba de dolor.

Poco después comenzó a temblar violentamente. “Yo lo abrazaba fuerte”. Jill señaló que no había cobijas ni sábanas disponibles para tratar de aliviarle los escalofríos.

La situación empeoró cuando William comenzó a perder la consciencia. Su hijo buscaba ayuda hasta que finalmente trasladaron a su papá a otro lugar. Jill no pudo ingresar con él, pero su hermano sí por ser médico.

“Mi papá estaba grave”, indicó Jill.

La infección se complicó

De acuerdo con Jill, don William sufrió un choque séptico y la infección que inicialmente parecía urinaria se había extendido por su organismo.

Desde afuera, ella esperaba noticias y constantemente escribía a su hermano: “¿Cómo está papá? ¿Ya volvió en sí?”.

“Gracias a Dios mi hermano me mantenía informada para saber que papá seguía vivo”, insistió.

Después de varias horas lograron estabilizarlo. Don William pudo volver a hablar, aunque se encontraba extremadamente débil.

Luego fue trasladado a Observación, donde, según Jill, ha permanecido durante estos siete días.

Mejoría

Don William muestra mejoría, aunque su hija reconoce que todavía falta mucho.

Su ausencia también se siente en casa, incluso entre sus mascotas.

“Mi casa tiene un gran vacío y el gato de mi papá, Babú, está enojadísimo por la ausencia de su principal compañero, mi padre. Sé que vamos a salir de esto”, expresó.

Jill pidió oraciones para su papá. “Yo sé que las oraciones ayudan a curar, entonces por favor incluyan a mi papá en las suyas”, solicitó.

Además, agradeció al personal del Hospital San Juan de Dios por las atenciones brindadas durante estos difíciles días.

La familia espera una nueva evaluación de la condición de don William para saber qué sigue.

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