Melanie Fabiola Bell Ramírez, hija de Gibert Bell Fernández, alias Macho Coca, y su esposo, Jospeh Eduardo Casanova Duartes, cayeron en manos de las autoridades, este jueves 30 de julio de 2026.
El ministro de Seguridad, Gerald Campos informó que la Policía de Control de Drogas (PCD) detuvo a la pareja que se mantenía en fuga, cerca del Primer Circuito Judicial de San José.

Los detenidos son sospechosos del caso Leviatán y se les sigue por el delito de tráfico internacional de drogas.
“A estas personas las detuvimos porque montamos vigilancia, seguimientos, y en las cercanías del Primer Circuito Judicial de San José, cuando los observamos, fueron detenidos”, dijo Campos.
De acuerdo con el jerarca, solo hace falta la detención del nicaragüense Alexander Fernando Chinchilla Murcia, quien se encuentra fuera del país.
En total, por este ese caso han sido detenidas 62 personas.
Audiencia
Justamente este jueves, mientras eran detenidos los familiares de Macho Coca, 59 imputados del caso Leviatán enfrentaban una audiencia de medidas cautelares.
Los sospechosos fueron capturados el martes 28 de julio, durante 65 allanamientos realizados en Limón, Guápiles, Siquirres, San José, Puntarenas y San Carlos. El enorme operativo lo efectuó Fiscalía Adjunta contra la Delincuencia Organizada (FAEDO), la PCD y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La fiscalía confirmó que, desde el 2023, investiga a la organización criminal, dedicada a brindar servicios logísticos a diferentes grupos delictivos vinculados con el tráfico internacional de drogas, hacia Estados Unidos y países de Europa, específicamente España, Países Bajos, Bélgica, Alemania y Noruega.
El grupo cobraba $250.000 por cada envío de droga, sin importar la cantidad transportada. Con ese dinero pagaban a las personas que participaban en la operación.
El principal centro de operaciones era la terminal portuaria APM Terminals, en Limón.
Servicios logísticos
De acuerdo con la investigación, la organización envió 13.885 kilos de cocaína a Europa y 670 kilos a Estados Unidos utilizando dos modalidades.
La primera consistía en esconder la droga dentro de los sistemas de refrigeración o en compartimentos ocultos de los contenedores antes de que ingresaran al puerto.

La segunda era el método conocido como «mete y saca». En este caso, los contenedores ingresaban legalmente a la terminal portuaria para exportar mercancía, pero luego eran sacados de forma ilegal hacia propiedades en Limón, donde les introducían paquetes de cocaína sin alterar la carga. Después eran reingresados al puerto, nuevamente de forma irregular, para ser enviados al extranjero.
Según las autoridades, toda la operación se realizaba burlando los controles de seguridad y, presuntamente, con la colaboración de oficiales de seguridad privada, funcionarios del Ministerio de Seguridad y trabajadores de la terminal portuaria.
Durante la investigación también se decomisaron $139.000 (unos ₡70 millones) y ₡11 millones en efectivo.