Doña Carmen Lidia Jiménez vive un infierno en el sétimo piso del condominio Villas del Campo, en Concasa, San Rafael de Alajuela.
Desde mediados de febrero del 2023 hasta este domingo 14 de mayo del 2023 permanece prácticamente encerrada en el apartamento que compró con su esposo hace aproximadamente siete años.
La razón es sencilla: el único elevador del edificio está malo desde hace tres meses y se convierte en su gran barrera para subir y bajar, aunque sea para caminar en plano un rato o hacer ejercicios terapéuticos en la piscina que tanto necesita.
Esta adulta mayor, de 64 años, padece una enfermedad llamada artritis reumatoide still, que le ha causado serias secuelas en sus rodillas, su columna vertebral y otras partes del cuerpo.
Algunos podrían preguntarse porqué doña Carmen no baja y sube las 101 gradas del condominio.
Su condición le impide hacerlo, pues un movimiento brusco la dejaría parapléjica. Imagínese que ni siquiera viaja en bus por los brincos que a veces pegan. Ella camina, pero solo lo hace en terreno plano. Tiene prohibido, por recomendación médica, subir una cuesta.
“Mi esposo decidió que nos viniéramos para acá después de que superé 16 cirugías y de pasar siete años y cuatro meses en una silla de ruedas. Él pensó en aquel momento que este lugar podía ayudarme para caminar, para la piscina”, explicó Jiménez en conversación con ¡Qué Torta!
La señora suma tres meses de estar encerrada y, gracias a su mente positiva, ha podido “entretenerse” pintando cuadros y bordando.
“Si no tuviera la energía que tengo para enfrentar estos problemas, ¿qué? No es solamente el impedimento físico, sino lo emocional”, afirmó la mujer.
Sin embargo, su principal preocupación son tres citas que tiene programadas en el hospital Calderón Guardia. Una estaba para el 8 de mayo del 2023 y debió enviar a una persona para que se la pudieran cambiar para este lunes 15 de mayo.
La perdió precisamente porque no hay forma en que pueda bajar y subir los 101 escalones.
Pero hay otras dos aún más urgentes. Una, el miércoles 17 de mayo, que es con Ortopedia y que ha esperado por tres años. Si la pierde teme que se la trasladen hasta dentro de ocho meses. La otra es el lunes 22 de mayo, con su doctora tratante, que debe valorarle un problema que presentó en el hígado. La del lunes 15 es para exámenes de laboratorio y rayos X.
La administración de la torre, a cargo de la empresa Inmobiliaria Map S. A., le dio un par de opciones a doña Carmen para que pudiera asistir a esa primera cita.
La primera que enviarían un equipo de paramédicos especializado de una compañía que la bajaría en camilla. Luego, le comunicaron que era inviable.
Posteriormente, se les ocurrió bajarla en silla de ruedas por las 101 gradas, tarea en la que cooperarían los empleados de mantenimiento del condominio.
Esa alternativa la rechazó la propietaria del apartamento por representar un alto riesgo para su salud y porque las personas que la bajarían no están debidamente capacitadas en temas médicos para desempeñar dicha labor.
“No he tenido ningún apoyo por parte de la administración”, indicó la señora, quien presentó un recurso de amparo al sentirse indefensa.
La situación es tan dramática que quien debe hacer las compras del hogar es su hijo, que debe subir 101 gradas cargando las bolsas del supermercado.
El equipo de ¡Qué Torta! que visitó a doña Carmen observó este sábado 13 de mayo del 2023 que trabajadores de una compañía a cargo del mantenimiento del elevador trataron de repararlo.
De acuerdo con un comunicado que envió la administración a quienes viven allí, este lunes 15 de mayo el asunto estaría absolutamente resuelto y el ascensor quedaría operando.
¿Por qué no funciona el aparato? En otra carta que envió la Inmobiliaria Map S. A., con fecha del 9 de mayo del 2023, de la que este medio tiene copia, atribuye la avería “a los fuertes vientos que golpearon al condominio en el mes de febrero del 2023, varios elevadores de distintas torres fueron afectados en sus componentes, debido a un sobrevoltaje de corriente”.
Desde esa fecha hasta ahora, no hay una respuesta clara sobre el retraso de la reparación, aunque hay vecinos que lo tienen más claro.
Por mientras, doña Carmen debe seguir esperando hasta que se le haga el milagro.
