El jefe policial de la cárcel de Guápiles, detenido la semana pasada e investigado por su presunta pertenencia a una organización criminal, fue dejado en libertad por el Poder Judicial. Sin embargo, el Ministerio de Justicia no se quedó de brazos cruzados: este día lo suspendió de sus funciones, sin goce de salario, mientras avanza el proceso en su contra.

La medida la confirmó el propio ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, quien lamentó que la legislación actual no permita despedir de inmediato a funcionarios públicos señalados de corrupción, debido a que primero debe tramitarse el respectivo proceso disciplinario.
La advertencia del ministro
Aguilar fue directo: si el funcionario resulta condenado, será recluido de inmediato en el CACCO (Centro de Atención Institucional para la Atención de la Delincuencia Organizada), la cárcel de máxima seguridad reservada para los casos más graves de crimen organizado en el sistema penitenciario costarricense.
El jerarca también aprovechó para enviar un mensaje más amplio: aseguró que su ministerio no va a tolerar más corrupción dentro del Sistema Penitenciario y que ya están identificando a otros posibles implicados, a quienes —dijo— presentarán ante las autoridades correspondientes.






