Alex Murdaugh es un famoso abogado de Carolina del Sur, Estados Unidos, que pertenece a una familia poderosa, que acumuló influencia en este estado desde 1920.
Su bisabuelo, su abuelo y su padre ocuparon el puesto de fiscal y el éxito del bufete de la familia le colocó en una posición de riqueza y privilegios.
Su vida de lujo se acabó con dos condenas a cadena perpetua por el asesinato de su esposa, Margaret, de 52 años, y su hijo Paul, de 22 años. Un caso que ha llamado la atención de los medios y el público estadounidenses hasta el punto de que las plataformas HBO y Netflix realizaron documentales sobre él.
Los homicidios ocurrieron el 7 de junio del 2021, en la finca de la familia en Carolina del Sur. Margaret Murdaugh recibió cinco disparos de un rifle Blackout; Paul fue asesinado con disparos de escopeta en el pecho y la cabeza. Ambos cuerpos se encontraron en las perreras de la casa.
La evidencia para condenarlo es circunstancial dado que no hay testigos, ni se encontraron las aras homicidas, ni ADN que incrimine al jurista, de 54 años. La fiscalía convenció al jurado demostrando que Murdaugh estaba en el lugar y momento del hecho y que además tenía motivos para hacerlo.
De acuerdo con la Fiscalía, Murdaugh mató a su familia para desviar la atención de sus delitos financieros y ganarse la simpatía del público durante la investigación. Reconoció que robó dinero de demandas que correspondía a sus clientes. Solo en el 2019 robó $3,7 millones y enfrenta cargos por delitos financieros por un total de $8,8 millones.
“Robé dinero que no era mi dinero. Engañé a personas a las que no debí haber engañado”, dijo y confesó que su adicción a las drogas lo dejó sin dinero, por lo que comenzó a robar el de sus clientes.
Sin embargo, insistió en ser inocente de los asesinatos: “Yo no maté a Maggie y no maté a Paul. Nunca haría daño a Maggie y nunca haría daño a Paul, nunca, bajo ninguna circunstancia”.
Pero la fiscalía demostró que Alex Murdaugh mintió cuando declaró que no estuvo en la perrera, la noche del suceso, pues se encontró un video de Snapchat que su hijo Paul grabó minutos antes en el que amigos de la familia identificaron su voz junto con las de las víctimas.
En el juicio, Murdaugh aceptó la mentira y se justificó en que la adicción lo volvió paranoico.







