El Ministerio de Hacienda proyecta la segunda mayor caída del crecimiento económico en Costa Rica en 70 años como consecuencia de la pandemia de COVID-19.
Además, el déficit fiscal llegará al 10% del producto interno bruto (PIB), aunque el ministro de Hacienda jura que se socarán la faja todo lo que puedan para que no sobrepase el 8,6%. Además, la deuda pública llegará al 67% del PIB al finalizar el 2020.
Estos números lo único que revelan es que el país enfrenta la peor crisis financiera posible ante una emergencia que llegó cuando Costa Rica no levantaba cabeza.
A pesar de esto, la institución indica que “cubrirá todas sus necesidades brutas de financiamiento este año con un plan robusto y responsable, que incluye mercado interno y organismos internacionales”.
Si el país sale adelante con los compromisos es por los préstamos de casi $1.000 millones que ha recibido en el último mes (del Fondo Monetario Internacional y del CAF).
Hacienda señaló que el financiamiento que necesita en el mercado nacional para el resto del año “es menor del que teníamos planeado antes de la crisis, en virtud de que no queremos estrujar al sector privado”.
En teoría, eso le permitiría a la industria “acceder a los recursos disponibles en Costa Rica y no presionará las tasas de interés locales”.
“Atender a las familias, empresas e instituciones del país es fundamental para garantizar el bienestar social. Las políticas que hemos puesto en marcha, y las que seguiremos proponiendo, aseguran la sostenibilidad fiscal del país y un robusto renacer de la economía una vez que superemos juntos esta crisis”, indicó el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves.
Habrá que ver cómo evoluciona la crisis.







