- Aprenden un oficio que podrían usar cuando recuperen su libertad, y el INA les dejó máquinas nuevas para seguir produciendo.
Cuarenta y ocho privadas de libertad del CAI Vilma Curling Rivera recibieron este lunes 2 de noviembre del 2026 105 títulos técnicos del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y, mientras estudian, cosen los uniformes del CACCO, informó el Ministerio de Justicia y Paz.

Lo que aprendieron no es teoría de pizarra. Los títulos son de cinco especialidades, desde operar máquinas planas industriales y controlar la calidad hasta trazar, cortar y confeccionar uniformes, todo con el taller textil como salón de clases.
Según Justicia, esas habilidades les permitirían ejercer un oficio, buscar empleo o montar un emprendimiento cuando salgan. Y lo hacen por voluntad propia: el Ministerio asegura que las participantes se capacitan de forma voluntaria, dentro del plan Cero Ocio.

“Hoy estamos viendo lo que significa Cero Ocio en la práctica”, dijo el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas. Son 48 mujeres que “se preparan para ejercer un oficio cuando recuperen su libertad”, afirmó.
Y hay un detalle que a cualquier bolsillo le suena bien: según el ministro, los uniformes se confeccionan “sin que esta confección les cueste un cinco a los costarricenses”. La tela, de acuerdo con el comunicado, llegó donada: el 7 de agosto del 2026 se recibió un embarque.
En unos cuatro meses, el taller reúne 3.150 uniformes completos, que son 6.300 prendas, según Justicia. Con eso queda cubierta la primera dotación para los 2.200 privados de libertad contemplados en la etapa inicial del CACCO.

Ya hay tela para 5.000 uniformes más, y la meta es que cada privado de libertad tenga dos mudadas completas. El CACCO, además, ya empezó a recibir población, con un primer grupo de 123 privados de libertad, según se informó.
El INA tampoco se quedó en los diplomas: su presidente ejecutivo, Édgar Oviedo Blanco, y el ministro Aguilar firmaron la donación definitiva de 12 máquinas planas, 10 overlock y un equipo de planchado a vapor. Oviedo calificó la graduación de gratificante.

Las planas permitirán coser varias líneas a la vez, las overlock agilizarán el acabado de camisetas y bermudas, y la plancha mejorará la presentación final de las prendas. Con ese equipo, el taller se consolidaría como una unidad de producción permanente.
Todo arrancó a pequeña escala en la primera quincena de julio del 2026, tras el anuncio del 1.º de julio del 2026 sobre uniformar a la población penitenciaria. El 24 de julio del 2026 se usaron los primeros uniformes naranja en Máxima Seguridad de La Reforma.
El 12 de agosto del 2026, el taller reforzó sus operaciones con 35 mujeres privadas de libertad. Hoy son 48 las que se llevan título bajo el brazo, aunque el comunicado no dice si son las mismas.