El presidente, Carlos Alvarado Quesada, mandó las primeras señales sobre la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un discurso que dirigió durante la llegada de la antorcha a Cartago.
Ante el fuego de la libertad, el mandatario se comprometió con quienes ganan menos de ¢800.000 y parece que, por ahora, no les recetará un leñazo de impuestos.
“Los más pudientes serán los que más apoyen en la salida de esta crisis. Solidaridad y unión son la clave”, expresó Alvarado.
El mandatario sostuvo que no aumentará el IVA (actualmente es de un 13%) y tampoco despedirá masivamente a funcionarios del sector público.
“No iremos en venta de activos más allá de lo que ya hemos comprometido públicamente. No tocaremos las zonas francas, que son claves para la inversión y para el empleo. Nada de eso sucederá”, agregó.
Si por la víspera se saca el día se podría interpretar que las ventas de Bicsa y Fanal siguen firmes desde que el exministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, presentó un plan de reordenamiento financiero del país a inicios del 2020.
Esta semana, el presidente presentará a los jefes de fracción de la Asamblea Legislativa y al país en que consiste la propuesta de negociación, que se basa en cuatro puntos:
- Mantener la estabilidad económica y la confianza en el país.
- Mantener vigentes las instituciones vitales de nuestro Estado Social de Derecho.
- Hacer más eficiente el Estado para que sirva mejor al pueblo.
- Proteger a toda costa a las personas pobres y vulnerables, así como a la clase media.
“Si no actuamos, el riesgo está en devaluación, en altas tasas de interés, en más desempleo y en pobreza, lo cual afectaría a todos y con particular gravedad a los más pobres”, manifestó el presidente.
