Un fiscal de apellido Romero, que labora en la Fiscalía Ambiental de Golfito, zona sur, está feo con la ley.
Sus compañeros le cayeron a la casa y a la oficina, la mañana de este viernes 18 de agosto del 2023, para registrarle todas las pertenencias en busca de pruebas relacionadas con un caso de corrupción.
Al hombre lo detuvieron, al igual que a su asistente, a quien la relacionan con un aparente delito de concusión (cuando un funcionario abusa de su cargo para obtener un beneficio).
Resulta ser que, según la información suministrada por el Ministerio Público, este funcionario le propuso a un empresario que le echara $5.000 (¢2,7 millones) a cambio de ayudarle con un casito que le abrieron por el presunto delito de tala ilegal.
El pago no se concretó, porque el imputado se lo echó al pico y de inmediato se ordenó la captura del fiscal por el supuesto cohecho, tipificado en el artículo 355 del Código Penal cuando un funcionario acepta o pide sobornos. La pena va entre los dos años y los años de cárcel.
El negocio consistía en que Romero iba a desaparecer documentación vital del expediente, con lo que desestimaría el caso y, como consecuencia, se archivaría la denuncia por falta de pruebas, ojo qué clase de jugada.
Mauricio Boraschi, fiscal adjunto, expresó: “El Ministerio Público trabaja a lo interno también para evitar actos de corrupción y limpiar la Fiscalía para que este tipo de situaciones no vuelvan a pasar”. Además, invitó a la población a denunciar estos casos.
Las autoridades confirmaron que la Inspección Judicial abrió un proceso disciplinario con el número de expediente 23 2595 31-DI.







