Una modalidad bastante elaborada habría permitido a un grupo de sospechosos mover alrededor de ¢189 millones de una víctima: primero le habrían creado una cuenta bancaria a su nombre usando documentos falsos y, desde ahí, comenzaron a jalar plata de otras cuentas que también le pertenecían.
Agentes de la Sección Especializada contra el Fraude Informático del OIJ realizaron un operativo que terminó con 11 personas detenidas: ocho hombres y tres mujeres, quienes figuran como sospechosos de participar en una estafa informática.
La investigación permitió determinar que los sospechosos habrían utilizado una cuenta bancaria abierta a nombre de la víctima, pero que presuntamente fue creada utilizando documentación falsa.
Una vez que la cuenta quedó funcionando, ahí habría comenzado el movimiento fuerte de plata.
Los sospechosos aparentemente realizaron débitos en tiempo real para pasar dinero desde otras cuentas de la víctima hacia la cuenta que habían abierto fraudulentamente.
En total, el perjuicio económico ronda los ¢189 millones.

La plata no se quedó quieta
Pero los investigadores se toparon con otro detalle que le pone todavía más picante al caso.
Parte del dinero habría terminado directamente en las cuentas bancarias de los ahora detenidos. Según la investigación, estas personas serían los llamados “cuenta destino”, es decir, quienes recibían la plata que había sido sustraída.
De esos movimientos, los agentes lograron establecer que aproximadamente ¢15 millones habrían sido retirados en cajeros automáticos.
El resto de la plata habría tomado otro camino.
De acuerdo con la investigación preliminar, una parte importante habría sido utilizada para comprar criptomonedas, complicando todavía más el rastreo del dinero.
Los agentes siguieron el movimiento de la plata y lograron identificar a las personas que presuntamente aparecían como receptoras y, en algunos casos, como quienes sacaban el efectivo.
El operativo cayó entre lunes y martes
Dos de los sospechosos, ambos hombres, fueron detenidos el lunes 24 de agosto de 2026, pasadas las 3 de la tarde, en vía pública en Barrial de Heredia.
El resto del grupo cayó durante la mañana del martes 25 de agosto de 2026, entre las 5 y las 9 de la mañana.
Los agentes realizaron las detenciones en diferentes sectores de San José, entre ellos Barrio La Cruz, San Sebastián, Desamparados y Aserrí.
Entre los detenidos hay personas de entre 22 y 62 años.
Ahora todos quedaron a las órdenes del Ministerio Público, donde se determinará su situación jurídica.
Por ahora, la investigación apunta a una mecánica bastante clara: crear una cuenta bancaria a nombre de la víctima, moverle la plata desde sus propias cuentas, repartirla entre cuentas destino y después sacar efectivo o convertir parte del dinero en criptomonedas.