El caso de un conductor que mató a otro tras un choque este martes 12 de mayo del 2026, en Cartago, enciende las alertas sobre los niveles de violencia y pérdida de control emocional en carretera.
Los especialistas advierten que estos hechos que conmocionan al país no surgen de un momento aislado, sino de una acumulación de factores que hoy están presentes en la vida diaria.
De acuerdo con Elia Ortega, psicóloga, actualmente existe un “enojo constante” alimentado por múltiples presiones sociales, económicas y personales, que hacen que las personas reaccionen de forma impulsiva ante situaciones de estrés.
A esto se suma una preocupante pérdida de límites: cada vez es más común que, ante un conflicto, algunas personas sientan que tienen el “derecho” de agredir al otro si no actúa como ellas consideran correcto.
La tragedia ocurrió este martes 12 de mayo, en la entrada a Cartago, a eso de las 6:45 a.m. Tras un choque, se produjo una discusión y un conductor de apellido Mora Cubero, de 23 años, disparó contra otro que le colisionó por detrás, identificado como Francisco Javier Granados López de 33 años.
Según videos que circulan, Granados sacó de su carro el mango de una pala para agredir a Mora, pero este, ante la actitud fúrica del ahora fallecido, tomó un arma de su vehículo y aunque pareciera que solo trató de advertirlo, este no se detuvo, por lo que le disparó en una pierna.
Menos empatía, más reacción
Uno de los principales factores detrás de estos episodios es la pérdida de habilidades básicas como el diálogo, la empatía y la tolerancia.
“La gente ya no se comunica, la gente actúa”, señala la especialista, al advertir que se ha roto el equilibrio entre la razón y la emoción.
En escenarios como la carretera, donde influyen factores como el estrés, la prisa o incluso la presión económica, por ejemplo, el costo de un vehículo o su impacto en el trabajo, las emociones pueden escalar rápidamente hasta niveles tan peligrosos como lo sucedido este lunes.
Para la especialista, el mayor reto es volver a lo esencial: recuperar la capacidad de empatizar, dialogar y valorar la vida.
“Es como volver la mirada hacia adentro y entender que cualquier persona vale más que cualquier cosa en la carretera”, explica.
Así, la inteligencia emocional se convierte en una herramienta clave para la sana convivencia y la seguridad.
Triste lección
El abogado penalista Rodrigo Araya, para quien en este caso habría legítima defensa, de acuerdo con lo que se observa en los videos, resaltó que, lamentablemente, estamos viviendo una época de intolerancia, impaciencia y de escaso manejo de la ira y de los impulsos, por lo que las carreteras se han convertido en una jungla.
“No vale la pena arriesgar la vida por un choque o una imprudencia. La lección de hoy es que desgraciadamente hay personas, como el muchacho que hoy está muerto, agresivas, violentas, que no saben manejar impulsos, que no saben manejar la ira, y hay personas como el muchacho que accionó el arma, que cada día son más, que precisamente tienen armas para protegerse de este tipo de personas”, detalla.
Asegura que todo esto se pudo haber evitado.
Consejos
La psicóloga Ortega plantea una serie de recomendaciones prácticas para evitar que una situación cotidiana escale a un conflicto mayor que termine en muerte y posible cárcel:
1. Practicar la tolerancia en carretera
Aceptar que no todas las personas conducen igual y que errores o imprudencias pueden ocurrir ayuda a reducir la reacción inmediata.
2. Recordar el valor de la vida humana
Ningún bien material, por costoso o importante que sea, está por encima de la vida de otra persona.
3. Conectar con el presente
En momentos de estrés, como una presa, es clave hacer pausas mentales: escuchar música, observar el entorno o simplemente respirar conscientemente.
4. Evitar el consumo constante de contenido violento
La exposición repetida a imágenes fuertes puede desensibilizar y normalizar la violencia.
5. Regular expectativas personales
Ajustar el estilo de vida a la realidad económica y emocional puede disminuir la frustración acumulada, uno de los detonantes de reacciones agresivas.
6. Fortalecer la empatía
Recordar que la otra persona también tiene problemas, presiones y emociones ayuda a bajar la intensidad del conflicto.
