Alfredo Mesén Quirós salió como un guerrero del hospital San Juan de Dios y lo recibieron con emoción al llegar a su casa este lunes.
Este pensionado de la Universidad de Costa Rica (UCR), que cumplirá 63 años el próximo jueves, celebra el gran regalo de la vida por segunda vez. Renació en la Unidad de Cuidados Intensivos del centro médico al vencer el COVID-19.
Estuvo internado prácticamente dos meses, desde el 31 de marzo, para ser exactos, y en el ambiente médico salir de una UCI es sinónimo de milagro.
En el mismo salón donde lo atendieron fallecieron tres pacientes producto del coronavirus, por ello, su recuperación, no tiene precedentes y es celebrada a lo grande.
Hoy, el calvario que vivió junto a su familia y que comenzó con el contagio, pero sobre todo cuando le negaron la prueba de COVID-19 dos veces en la clínica Marcial Fallas, se convirtió en una felicidad indescriptible.
Los vecinos de don Alfredo y su esposa, Consuelo Badilla Agüero, de 73 años, en Desamparados, empapelaron la casa con carteles llenos de emotivos mensajes de cariño y aprecio y estallaron en aplausos, gritos y lágrimas cuando el carro que lo trasladaba llegó. Con globos y flores le dieron la bienvenida de nuevo al barrio, mientras de fondo sonaba la canción “Resistiré”.

Milagro
Y realmente don Alfredo resistió como un guerrero. Estuvo inconsciente y conectado a un respirador en la UCI, su pronóstico no era el mejor y el destino pudo haber sido el mismo que corrieron otros pacientes con el virus.
Pero al cabo de 15 días de estar intubado despertó y este lunes, la salida que parecía imposible se dio. Las buenas noticias comenzaron a surgir desde la semana pasada cuando los exámenes salían con muy buenos resultados y la fiebre altísima que lo atormentó, había desaparecido.
“La semana pasada todo empezó a mejorar. La primera prueba salió negativa y le hicieron otra el jueves y esperábamos los resultados, todavía no teníamos claro si iba a a salir o no, pero hoy en la mañana nos dijeron que le daban la salida. Es una alegría inmensa, una alegría que no puedo explicar, después de todo lo que ha pasado, que fue tan angustiante y tan doloroso. No voy a poder dormir de la felicidad”, contó Amanda, hija de don Alfredo.
Amanda, su hermano Leo y su mamá, salieron corriendo al hospital para recoger y alistar a su papá, quien pidió una ropa “que le combinara bien”, pues estaba realmente feliz de salir del hospital. “Yo lo vi guapísimo. Cuando nos volvimos a ver y conversar fue algo muy lindo, no lo pudimos abrazar, pero tenía los ojos tan llenos de vida, esa mirada nunca la voy a olvidar”, aseguró la joven.
Don Alfredo le contó a su familia que todo esta alegría es un triunfo colectivo, por toda la solidaridad que sintió a través de mensajes, oraciones y pensamientos positivos y sobre todo, la extraordinaria atención que dijo haber recibido en el San Juan de Dios.
Amanda detalló que su papá debe seguir un estricto control y tiene que realizar varios ejercicios para irse poniendo mucho más fuerte y recuperarse con todo. Es amante de la música y lo primero que hará cuando pueda, sin correr ningún riesgo, es darle serenata a los médicos del hospital.
Acciones legales
Este pensionado y su familia valoran el sistema de seguridad que tiene Costa Rica y aseguran que es un privilegio contar con él, sin embargo, la negligencia de la que fueron víctimas no puede pasarse por alto y por eso emprenderán acciones legales.
A don Alfredo le negaron la prueba COVID-19 dos veces en la clínica Marcial Fallas, a pesar de que todos los síntomas coincidían con el virus y que su estado era sumamente grave. Lo mandaron a hacer una prueba a nivel privado, por la que tuvieron que pagar ₡84.000.
La prueba resultó positiva y aunque el laboratorio dio aviso al Ministerio de Salud la familia debió buscar una ambulancia privada para realizar el traslado al hospital. Es decir, fueron sometidos a una cadena de actos tan negligentes que por poco le causan la muerte a don Alfredo.
“Decidimos concentrarnos en la recuperación de papi y en su salud, ahora que está en la casa tomaremos decisiones legales. Sí vamos a establecer un proceso”, cuenta Amanda.
En medio de toda la tragedia que vivían lidiaron con que doña Consuelo, quien tiene un linfoma, también estaba contagiada, pero por suerte le dieron rápido de alta, pues solo presentaba falta de olfato.
El día que tanto esperaron llegó, aunque hace casi dos meses parecía imposible, gracias a la vida y a sus milagros, el jueves podrán celebrar un cumpleaños más.







