- Doña Gabriela Rivas Chaves sufrió un edema pulmonar durante un viaje a ese país y permanece hospitalizada. Su familia necesita unos $50 mil para trasladarla a Costa Rica.
Lo que debía ser uno de los viajes más bonitos de sus vidas terminó convirtiéndose en una pesadilla lejos de Costa Rica, de la que Franiela Araya Rivas y sus dos hijos quieren escapar y por eso claman por ayuda.
Su mamá, Gabriela Rivas Chaves, de 64 años, permanece grave en una clínica privada de Lima, Perú, luego de sufrir un edema pulmonar por el mal de altura.
La familia quiere traerla de regreso al país, pero su traslado en un vuelo ambulancia cuesta unos $50 mil, alrededor de ₡25 millones, incluso con los descuentos ofrecidos por una empresa colombiana.
Su condición se complicó con una neumonía intrahospitalaria, el sangrado de un tumor que estaba en remisión y problemas renales que requirieron diálisis. Su evolución ha sido lenta.

Además, mantenerla hospitalizada cuesta, según relató Franiela a ¡Qué Torta!, cerca de ₡500 mil diarios, mientras que trasladarla a un hospital público en Perú requiere de una serie de trámites que no pueden resolverse con la prontitud que necesita.
Los ahorros de Franiela ya se agotaron y el seguro médico de $30 mil con el que viajaron se consumió en aproximadamente una semana durante la atención de doña Gabriela en Cusco.
“Tenía ahorros, ya se fueron los ahorros (…) Lo urgente es regresar a Costa Rica para que allá ella sí pueda tener su recuperación. Cada día aquí cuesta dinero y ya se está acabando”, contó la desesperada hija.
Ha recibido mucha solidaridad. Incluso, una tica radicada en Perú le abrió las puertas de su casa y, con ello, redujo los gastos que implicaban el hostal y la comida, pero necesitan más apoyo para lograr su regreso.
Celebración
Doña Gabriela se pensionó en setiembre del 2025, luego de dedicar buena parte de su vida a la enfermería en el Hospital de Limón, y esperó recibir su liquidación para cumplir su sueño: conocer Perú junto con su hija y sus nietos.
Llegaron a ese país el 2 de setiembre y al día siguiente realizaron diferentes recorridos, entre ellos una visita a Paracas. El 5 de setiembre viajaron a Cusco y fue ahí donde comenzaron a sentir los efectos de la altura.
Dos días después llegaron a Machu Picchu y todo empeoró. Buscaron atención médica y un doctor revisó su saturación de oxígeno, que estaba alrededor de 74%, por lo que determinó que debía ser evacuada inmediatamente. Salieron en tren y, al llegar a Cusco, una ambulancia la esperaba.

En la clínica descubrieron el edema pulmonar y doña Gabriela tuvo que ser intubada. Ingresó a una Unidad de Cuidados Intensivos en Cusco el 8 de setiembre y fue trasladada a Lima.
Doña Gabriela pasó alrededor de 26 o 27 días sedada y bajo ventilación mecánica. Este martes 28 ha presentado señales de leve mejoría: está más despierta, reconoce a su hija y logra comunicarse moviendo la cabeza y los labios.
¿Cómo ayudar?
Familiares, amigos y compañeros de doña Gabriela hacen de todo para reunir el dinero necesario para cubrir sus gastos médicos y lograr su traslado a Costa Rica.
Una de las campañas invita a 2.000 personas a donar ₡5.000 cada una, con la esperanza de reunir ₡10 millones para acercarse al costo del vuelo que permitirá traer a doña Gabriela de regreso al país.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo mediante SINPE Móvil al número 8329-1745, a nombre de Zugiely Michel. El SINPE Móvil de Franiela es el 8693-5764.
Además, este viernes 2 de octubre, a partir de las 7 p. m., se realizará la “Noche Solidaria por Gaby” en Il Spot Pizzero, en Limón. La actividad tendrá música, karaoke, rifas y premios de patrocinadores. La entrada tiene un costo de ₡3.000 y todo lo recaudado será destinado al traslado aéreo de doña Gabriela para que pueda regresar a Costa Rica y continuar aquí su recuperación.
Este 30 de setiembre, a las 5:45 p. m., también se realizará “Una luz de esperanza por Gaby”, una actividad a la que invitan a funcionarios, familiares, amistades y comunidad hospitalaria a unirse en un acto de esperanza, solidaridad y acompañamiento para doña Gabriela. Se pide a los asistentes llevar una vela blanca.
La familia insiste en que cualquier aporte suma, sin importar el monto.
“Mami entregó su vida a otros y ahorita ella es la que está necesitando de su ayuda para que podamos volver a Costa Rica”, dijo su hija.