La captura de Nicolás Maduro en Caracas y su traslado a Estados Unidos no puede entenderse solo como un golpe contra el chavismo. Según el coronel retirado Pedro Baños, citado por el diario español ABC, esta operación abre la puerta a una estrategia más amplia: Washington ha equiparado a los grandes narcotraficantes con terroristas, lo que le da licencia para usar fuerza letal en cualquier parte del planeta.

Baños, que fue jefe de contrainteligencia del Ejército español y es autor de varios libros sobre geopolítica, advierte que bajo esa lógica los próximos escenarios podrían ser México y Colombia. Allí, carteles y grupos armados encajan en la etiqueta de “narcoterrorismo”, lo que convierte a ambos países en candidatos naturales para futuras intervenciones.
La intervención en Venezuela, recuerda, tiene además implicaciones directas sobre Colombia y sobre el Canal de Panamá, un punto neurálgico del comercio mundial. Para Baños, lo ocurrido en Caracas es apenas la primera ficha de un dominó que puede extenderse por toda América Latina.
La pregunta que deja es inquietante: ¿quién frena a Estados Unidos una vez que ha demostrado que puede entrar, golpear y salir con éxito? En este tablero también juegan potencias como Rusia, China e Irán, interesadas en ampliar su influencia en la región.







