Dos mujeres de 16 y 17 años y un hombre de 15 años torturaron y mataron a golpes al surfista Kevin Kirby.
Dos de los tres carajillos fueron detenidos este miércoles 7 de octubre del 2026 en la Ciudadela María Reina, en Hatillo, durante varios allanamientos realizados por la Fiscalía Penal Juvenil y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). En la mañana faltaba por detener a una de las mujeres.

A Kirby, de 27 años, lo reportaron como desaparecido el 28 de setiembre del 2025 y, tres días después, el 1 de octubre, hallaron su cuerpo debajo de un puente en Hatillo 8, a orillas del río María Aguilar.
Michael Soto, director interino del OIJ, explicó que Kirby se encontró con las dos mujeres en Alajuelita con la intención de irse de fiesta. Los tres fueron vistos en una licorera y luego se desplazaron hasta María Reina, donde se perdió el rastro del joven.
La hipótesis de los investigadores es que llegaron hasta ese lugar con la intención de conseguir droga para luego continuar la fiesta.
Sin embargo, Kirby fue privado de libertad y llevado a una casa ubicada a pocos metros del lugar donde se realizaron los allanamientos.
Robo
Según Soto, dentro de esa vivienda Kirby fue torturado y golpeado hasta causarle la muerte para robarle el carro, que apareció días después en Atenas, y sus tarjetas.
Las autoridades determinaron que con las tarjetas se realizaron movimientos, pero estos no se hicieron efectivos.
De acuerdo con la investigación, el menor de 15 años, posiblemente acompañado por otra persona, habría sido quien golpeó y torturó a Kirby para obligarlo a darles las claves de las tarjetas y sacar plata.
Macabro traslado
Después de matar a Kirby, los delincuentes, sin ningún temor, montaron el cuerpo del surfista en una moto durante la madrugada para llevarlo hasta Hatillo 8 y tirarlo en el puente.
Parte de ese recorrido quedó grabado en video y fue divulgado por el OIJ, lo que ayudó a obtener información confidencial que les permitió identificar a los responsables.
Soto advirtió que la investigación todavía no termina, sobre todo porque no descartan que personas adultas también hayan participado en el crimen o hayan facilitado las condiciones para cometerlo.