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Sobrevivientes de caída de portón de escuela en Coronado se recuperan en sus casas

Raquel Vargas Allard tiene 20 años y recibió 27 puntadas en la frente.

Una chiquita, de ocho años, perdió varios dientes, otros se le astillaron en el cielo de la boca y algunos se le quebraron ciertas partes.

Las dos están en sus hogares, en Coronado, y se recuperan de la caída de uno de los portones de la escuela José Ana Marín Cubero, en San Isidro de Coronado, el miércoles 21 de setiembre del 2022, a las 6:36 a. m.

Raquel debe acudir al hospital Calderón Guardia al menos una vez por semana para que le hagan curaciones.

Ese día, Raquel iba en una microbús y cuidaba a los estudiantes que se dirigían al centro educativo.

Apenas llegó al sitio, se bajó para asegurarse que ingresaran sanos y salvos, pero lamentablemente justo cuando iba pasando la menor, que era la primera del grupo, se desplomó la estructura encima de ella, después de que un hombre la empujó con fuerza.

Raquel trató de contener el portón, que pesa unos 300 kilos, pero era imposible.

Doña Gladis Allard y doña Yahaira Moya, mamás de las sobrevivientes de la emergencia, coinciden en que solo un milagro de Dios permitió que sus hijas regresaran a casa.

“Hubo una mano divina”, aseveró doña Gladis, madre de Raquel. “Era para que estuviera muerta, para que las dos estuvieran muertas”, reflexionó doña Yahaira, madre de la menor.

Las dos familias atendieron a ¡Qué Torta! y conversaron sobre esta experiencia tan dramática, que no se la desean a nadie.

Mente en blanco

Raquel no recuerda absolutamente nada sobre lo que pasó, fue como si su mente quedara en blanco. Ella vive en San Antonio de Coronado.

Argumenta que su memoria volvió a funcionar ese miércoles 21 de setiembre del 2022, como a las 6 p. m., cuando se despertó en sala de Emergencias del hospital Calderón Guardia.

“Tengo el video (de la caída del portón). Lo he visto y me parece que traté de parar el portón. Lo primero que me pregunté fue: ‘¿Esa soy yo?’. Le doy gracias a Dios porque estoy viva, es obra y gracia del Espíritu Santo”, afirmó.

La joven le solicitó a este medio no mostrar su rostro en las imágenes, pues argumenta que lo tiene muy hinchado, que no se ve bien y en realidad, durante la conversación, se comprobó que el golpe la afectó bastante físicamente.

Pero en el ámbito emocional también hay huellas severas. “Me acuesto a dormir y cuando me despierto siento que me falta el aire. No quiero dormirme sola. Siento que es parte del trauma”, confesó.

“Cuando me dijeron que había sufrido un accidente y que la habían llevado a la clínica (de Coronado) sentí algo terrible, como que me subieron y me volvieron a bajar. El cuerpo me temblaba”, indicó doña Gladis.

A Raquel le dieron de alta el jueves en la tarde. Ella admitió que esta situación le varió algunos planes, como empezar a estudiar Enfermería. Agregó que se le olvidan las cosas y que a veces se confunde. El cráneo le quedó intacto.

Empezar de nuevo

La pequeña, de ocho años, cursa el segundo grado. Debido al golpe violento del portón solo puede consumir líquidos y por medio de una jeringa.

Doña Yahaira reveló que esto ha sacudido emocionalmente a su hija. La familia vive en San Isidro de Coronado.

“Me preocupa mucho que me diga que no quiere ir a la escuela, que no quiere entrar por ese portón, ni viajar en la buseta. No quiere que nadie la vea, porque se siente fea”, dijo.

A la chiquita le dieron de alta este sábado 24 de setiembre del 2022 del Hospital Nacional de Niños.

“Es una alegría verla de vuelta, es un milagro de Dios y de la Virgen que ella esté mejor. Pero también nos sentimos tristes por lo que tiene, por los dientes de adelante (los perdió), por la cirugía en el paladar, el golpe en el ojo (derecho), en la carita. ¿Por qué debe andar así, todo por una negligencia”, se desahogó.

La niña está muy preocupada por perder las clases y ahora deberá enfrentar un proceso de reconstrucción bastante invasivo.

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