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Sin justicia no hay perdón: Congreso de CEPROME pone el dedo en la herida

En la Iglesia, el perdón no se decreta: se construye. Y solo es real cuando pasa por la justicia y la reparación del daño.

Con ese mensaje arrancó en Costa Rica el V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME Latinoamérica), que se realiza del 3 al 5 de marzo de 2026 bajo el lema “Reparar el daño: entre la fe que sostiene, el cuidado que acompaña y la justicia que restaura”.

El papa León XIV se sumó al enfoque desde el Vaticano y recalcó, en un comunicado, que el camino de la reparación no puede quedarse en gestos formales.

“El camino de la reparación al que la Iglesia está llamada no puede reducirse a una serie de cumplimientos formales. Exige una verdadera conversión en la justicia, personal, pastoral e institucional”, apuntó el pontífice.

La Iglesia se ha visto envuelta en numerosos casos de abusos sexuales y pederastía a nivel mundial, algunos de ellos profundamente mediáticos, como el de Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo o el escándalo de la Arquidiócesis de Boston, donde se documentaron abusos y encubrimientos sistemáticos.

“Los responsables de las Iglesias locales tienen en este proceso una responsabilidad particular e indelegable. Están llamados no solo a garantizar normas y procedimientos, sino a asumir en primera persona una cultura del cuidado, capaz de prevenir el abuso, de escuchar a las víctimas y de dar testimonio de la ternura de Cristo, transformando las heridas en rendijas de esperanza”, añadió.

Durante la inauguración, Mons. Francisco Javier Acero Pérez fue directo: la credibilidad no vuelve con discursos ni con buenas intenciones, sino con acciones concretas y verificables que devuelvan dignidad a quienes fueron heridos. Subrayó que el acompañamiento no es un gesto opcional, sino una responsabilidad pastoral ineludible, y que la reparación integral debe ser la base de cualquier proceso auténtico de sanación.

El encuentro reúne a especialistas y autoridades eclesiales de América Latina, Estados Unidos y Europa, y marca además los diez años de trabajo de CEPROME en la región. En ese tiempo, la organización ha impulsado investigación interdisciplinaria y procesos formativos enfocados en la prevención, buscando que el cuidado a las víctimas deje de ser reacción y se convierta en estructura permanente dentro de las diócesis.

Más que una consigna, el Congreso plantea un desafío claro: sin justicia no hay reconciliación verdadera. La cultura del buen trato, el acompañamiento serio y los mecanismos transparentes de reparación no son un complemento del mensaje, sino la condición mínima para recuperar la confianza y poder hablar, con honestidad, de perdón dentro de la comunidad eclesial.

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