Por Angie López Arias, ¡Qué Torta!
El rescate del venezolano Hernán Alberto Flores Gil es el más complejo y el más largo en toda la historia de la Cruz Roja Costarricense: 114 horas de trabajo ininterrumpido para liberarlo de las 140 toneladas de concreto que lo atraparon tras los dos terremotos mortales del 24 de junio del 2026, que azotaron el país sudamericano.
Hasta entonces, el rescate de mayor duración de una persona viva efectuado por la benemérita institución había sido el de un paciente que cayó a un pozo, en Tabarcia de Mora, en enero del 2024, y en el que tardaron un total de 16 horas para sacarlo.

“Me atrevería a decir que el rescate de Hernán es el escenario internacional más complejo que ha tenido la Cruz Roja Costarricense en 141 años”, detalló Ricardo Arias, coordinador de prensa de la institución y cruzrojista desde el 2015.
Arias, quien estuvo en esa labor en Tabarcia de Mora, recuerda que fue muy táctica y también peligrosa, pero nunca como la operación para liberar a Hernán, y que incluso, en el terremoto de Haití, en el 2010, en el que la benemérita colaboró, no se enfrentó a un escenario como el de Venezuela.
Hernán, de 43 años, fue rescatado este jueves 2 de julio del 2026, a las 7:04 a. m. en Catia La Mar, en el municipio de Vargas, en el estado La Guaira, una de las zonas más afectadas por los violentos terremotos de 7,2 y 7,5 que azotaron a Venezuela con tan solo 39 seguros de diferencia.
Gil permaneció ocho días entre los escombros y sobrevivió gracias a que quedó en la caseta en la que laboraba como guardia de seguridad, en donde se formó una especie de cápsula, sin embargo, todo el concreto derrumbo estaba sobre ella, por ello el riesgo del más mínimo movimiento. Estaba atrapado en el tercer piso del parqueo subterráneo de un edificio de apartamentos que colapsó.
A pesar de lo dramático no tenía un solo rasguño, aunque un ojito lo tenía lastimado, pero por el polvo que le cayó. Logró sobrevivir porque tenía una botella de agua y cuando llegó la ayuda pudieron hidratarlo, ponerle suero y mantenerlo en buenas condiciones.
Rostro de la esperanza
Gil se convirtió en el rostro de la esperanza en medio de un escenario caótico de muerte y destrucción causada por los terremotos que han dejado hasta hoy 2.295 fallecido y 1.267 heridos y mantiene a 50.000 personas desaparecidas.

Los 16 cruzrojistas costarricenses expertos en rescate en estructuras colapsadas (USAR) que llegaron a Venezuela el viernes 26 de junio, liderados por Wagner Leiva, director de Respuesta a Emergencias de la Cruz Roja Costarricense, revisaron un edificio completamente destruido luego de un joven les pidiera hacerlo.
El domingo 28 de junio, a la 1:30 p.m. identificaron a alguien con vida, de quien días después se supo su nombre. En ese momento comenzó una historia llena de valentía, compromiso, solidaridad, fe, amor, entrega.
“Fue muy difícil, hubo momentos en los creíamos que no lo íbamos a lograr. Cuando Hernán nos responde que sí está ahí, nos damos cuenta de que no podemos solos, no alcanzan 16 cruzrojistas y con lo que tenemos para poderlo sacar. Comenzaron a sumarse grupos de diferentes países, pero valoraban la situación y decían: es imposible, es mucho el riesgo y se iban y así fue con varios grupos”, recordó Arias.
A pesar de todas las condiciones adversas, los valientes rescatistas nunca abandonaron a Hernán. Incluso tuvieron un par de “alegronazos de burro” en los que estaban por sacarlo, pero algo ocurría y en dos ocasiones debieron evacuar el sitio.
“Don Wagner dijo en algún momento: si no podemos sacarlo, porque es demasiado riesgoso, al menos vamos a acompañarlo a morir”, detalló.
El equipo de rescate de Portugal llegó al lugar con un sensor de muy alta tecnología que les permitió identificar el punto exacto de dónde se encontraba Hernán. Luego se sumaron otros cuerpos más de El Salvador, Chile, El Salvador, Colombia, México y Venezuela, que siempre estuvo allí. Así, pasaron de ser solo los 16 cruzrojistas costarricenses a unos 155 rescatistas, todos unidos por Gil y al mando del incidente de la Cruz Roja Costarricense.
Claman por ayuda
Arias contó que este jueves, mientras recogían equipo, había personas haciendo fila para solicitarles ayuda a buscar, porque probablemente piensan que si lograron rescatar a una persona con vida podrán hacerlo con sus familiares desaparecidos.
“Una cosa es lo que se ve por redes y otra es estar aquí. Todos los días, a cada momento nos piden ayuda. Hoy cuando terminamos y estábamos recogiendo había fila de gente, es muy duro, es mucha la necesidad que hay”, afirmó.
El rescatista dice que ha llorado, porque el panorama es devastador. “Cuando uno va ingresando en el carro a La Guaira huele a muerte, los edificios en el suelo, las filas de la gente para que les den algo de comer, se ve gente bañándose en una cuneta con agua sucia, gente que sigue buscando en los escombros, es sorprendente. Ninguno ha vivido algo como lo que aquí se ha vivido”, aseguró.
Arias indicó que seguirán unos días más en Venezuela, pues la póliza la tienen al 8 de julio y en ese tiempo que resta harán las labores que la Cruz Roja de ese país les solicite.







