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¿Pueden delincuentes hacerse pasar por therians? Un experto analiza el escenario

El fenómeno therian ha llegado con fuerza a Costa Rica en las últimas semanas: videos virales de jóvenes en parques moviéndose en cuatro patas con máscaras animales, consultas insólitas en tiendas de mascotas y decisiones como la prohibición de ingreso en Perro Café o la negación de permiso en Santa Ana. En este contexto de rápida expansión y polarización, surge una inquietud preventiva: ¿podrían delincuentes aprovechar el anonimato que ofrecen las máscaras para cometer delitos?

Para comprender este fenómeno, es vital aclarar que los therians son personas que se identifican, a un nivel profundo, espiritual o psicológico, con un animal específico. A diferencia de un simple disfraz, su vivencia se basa en sentir una conexión intrínseca con la naturaleza y el comportamiento de ciertas especies.

Esta comunidad suele expresarse mediante el uso de máscaras artesanales, colas o movimientos que imitan la agilidad animal, una práctica conocida como quadrobics. Lejos de ser un acto de ocultamiento malintencionado, para los therians estas prendas son herramientas de autoexpresión y reafirmación de su identidad, en un espacio de creatividad y respeto que no busca el anonimato delictivo, sino la libertad de ser ellos mismos.

Hasta el momento no hay reportes vinculados a hechos delictivos relacionados con este fenómeno. Sin embargo, el especialista en seguridad Gerardo Castaing advierte que, como ocurre en cualquier contexto donde se dificulta la identificación de rostros, podrían surgir escenarios de aprovechamiento por parte de terceros con intenciones criminales.

Es decir, un delincuente común podría aprovechar la coyuntura para hacerse pasar por uno de ellos con fines ilícitos, ya sea contra los mismos therians, en situaciones como tocamientos o asaltos, o contra la población en general mediante delitos callejeros.

Si bien no existen denuncias y se trata de una hipótesis preventiva, el fenómeno podría ser similar al que se produce en fechas como Halloween o incluso Navidad. El experto recordó que en el pasado se detuvo a una persona disfrazada de San Nicolás que aprovechaba la coyuntura para cometer abusos.

“No me he dado cuenta de ningún caso, pero tomando en cuenta esta fase, es posible que en cualquier momento sea utilizado como un tipo de camuflaje para evadir la responsabilidad penal y cometer delitos sexuales, asaltos callejeros o cualquier otra situación delictiva. Es una inquietud muy válida”, señaló Castaing.

Es importante aclarar que los therians no tienen responsabilidad alguna en este escenario hipotético. Como se indicó, se trata de una posibilidad preventiva que debe ser considerada tanto por las autoridades como por la misma población, sin caer en estigmatizaciones.

Sin embargo, han surgido situaciones que evidencian tensiones en torno al tema. En Argentina, un grupo de therians —no delincuentes, sino miembros de la comunidad— mordió en el tobillo a una adolescente de 14 años en Córdoba, antes de olfatearla. También circulan videos en los que personas les lanzan agua. Son señales de una polarización incipiente alrededor del fenómeno.

En Costa Rica, el restaurante Perro Café no permite el ingreso de personas caracterizadas como therians, alegando razones de segueridad y la Municipalidad de Santa Ana impidió que un grupo se manifestara en el parque central. Estos hechos reflejan que el debate comienza a trasladarse al espacio público.

“Es un patrón de comportamiento de riesgo, pero hay que hacer la diferencia porque una cosa son los therians y otra quienes podrían aprovechar el escenario. La inquietud es muy válida. Hay un riesgo a la integridad física”, añadió Castaing.

Más allá de la hipótesis, el tema plantea una pregunta de fondo: ¿está preparada la sociedad para convivir en paz con quienes manifiestan sus identidades con libertad, sin que ello derive en riesgos o confrontaciones?

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