La prensa deportiva sabe más de lo que publica pero los intereses personales, económicos y profesionales hacen que callen y se conviertan en cómplices de todo el mal que envuelve al entorno futbolístico.

La expulsión de tres jugadores de la Selección Nacional por indisciplina, la poca criticidad hacia el rendimiento o comportamiento de los futbolistas para asegurarse entrevistas exclusivas o invitados de lujo en sus programas, saber y no decir y murmurar sin nombres, ha llevado al entorno futbolístico a un estado de “patas para arriba”. Sin mundial, sin calidad y ahora también pasando vergüenzas por jugadores vinculados a borracheras, indisciplinas y carros baleados. Un desmadre.
Vamos a los hechos. El caso de Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal es el más reciente. Fueron expulsados de la Selección por el técnico Fernando Batista por indisciplina. Bran llevó la peor parte pues quedó fuera de Alajuelense. Los hechos se produjeron el lunes 25 de mayo, en un altercado confuso donde resultó baleado el auto de Bran.
No obstante, hay dos jugadores más que estuvieron implicados y que la prensa no ha nombrado, en un llamativo silencio. Se dice que salieron antes de que ocurrieran los hechos , pero pese a que la mayoría de la prensa sabe los nombres, no los dice. ¿Por qué?, ¿cuál es el miedo? Son Jeyland Mitchell y Josimar Alcocer y eso que Qué Torta no tiene acceso a fuentes primarias dentro de la Fedefútbol.
Más hechos. El periodista Kevin Jiménez se dejó decir que Madrigal fue sacado de la Selección por pasarse de habitación sin permiso. Así como lo lee. O peca de ingenuo, o definitivamente, se confirma lo que tanto se dice de él, una cercanía inconveniente, excesiva con jugadores y representantes, que le pasan información de primera mano. La defensa que Jiménez hizo de Warren no solo es cómplice, es absurda.
No es el único caso de complicidad. Christian Sandoval, de Teletica Radio, expresó este miércoles en el programa matutino que el exécnico de la Selección Nacional, Luis Fernando Suárez llegaba a ver los partidos de primera división oloroso a licor. ¿Por qué no lo dijo en el momento? ¿por qué no fue vehemente como el caso lo amerita? No se vale andar de paños tibios con información sensible. Suárez era la cabeza de la selección, el ejemplo para los jugadores.
Josué Quesada dijo este miércoles también, “si yo sabía lo de Kenneth Vargas, ¿cómo es que los dirigentes no lo saben?. Expóngalo Josué, dígalo con nombres y apellidos en su momento y no sea cómplice de este desmadre.
Yashin Quesada nunca critica al portero Keylor Navas, un futbolista que ha renegado de convocatorias cuantas veces le ha dado la gana pero que el comunicador lo excusa con enfermedades, lesiones y otras excusas. De esa forma, Yashin obtiene entrevistas exclusivas y agranda ese fenómeno nocivo entre periodistas y futbolistas.
Son solo algunos ejemplos. La prensa deportiva ha podido frenar muchas cosas, pero no lo ha hecho por esa cercanía y es responsable de la crisis.
El periodista deportivo, Fabio Escalante, con amplia experiencia en medios televisivos y radiales como Repretel y Reloj, expresó que la cercanía excesiva de la prensa con dirigentes y futbolistas es parte del problema actual de la crisis.
“Cuando un periodista se aparta de la academia, se aleja de los correcto y los actuales usuarios de la comunicación no tienen la preparación ni el temple, o la guía para ejercer como se debe el periodismo”, manifestó.
Añadió que muchos periodistas buscan ser influencers, dejando de lado la rigurosidad y en ese afán buscan congraciasrse con los jugadores y la moneda de cambio es alta, el silencio en muchos casos.
“He visto como, antes de una entrevista de una investigación, un medio grande le enviaba las preguntas antes al futbolista, o toman solo un lado de la historia. A nosotros nos obligaban a ser equilibrados, un derecho de respuesta era vergonzoso, ahora dicen cualquier cosa y luego piden disculpas”, añadió Escalante.
“Una vez, un colega me contó que vio a tal jugador tomando en un lugar y le dije ¿por qué no hizo una nota? y me contestó que no, porque es amigo de él. Sé que hay periodistas que se toman tragos con jugadores”.
Está de acuerdo en que parte del problema del entorno futbolístico es ese amiguismo pero metió en el mismo saco a los dirigentes, que son permisivos con los jugadores, que no corrigen contratos y dejan que el jugador haga lo que sea.
Mientras los dirigentes permitan indisciplinas, los jugadores hagan lo que quieran y parte de la prensa prefiera cuidar amistades, accesos o exclusivas antes que informar con firmeza, nada cambiará. Después vienen las conferencias llenas de preguntas light, los discursos de “aprendizaje” y la eterna promesa de que ahora sí se harán las cosas bien. Pero el resultado es el mismo: un fútbol mediocre, sin liderazgo, sin autocrítica y cada vez más hundido en el desorden que muchos ven, conocen y callan.