La Policía boleteó a 1.300 choferes en el primer fin de semana en el que se aplicaron las multas altas por irrespetar la restricción vehicular sanitaria.
Los partes suman ¢143 millones (producto de la multiplicación de 1.300 por ¢110.000 que cuesta cada infracción); además, esos conductores perdieron las placas y acumularon seis puntos en la licencia.
Además, los choferes deberán llevar un curso de reeducación vial durante una semana, tal como lo establece la ley a quienes sumen cuatro puntos o más para renovar la licencia. La nota mínima para pasarlo es de 80.
El dinero que se recaude de las multas se usará para financiar ayudas a personas afectadas económicamente por la emergencia del COVID-19.
La nueva ley que endureció el castigo por incumplir la restricción rige a partir de la medianoche del sábado anterior al salir publicada en el diario oficial La Gaceta.
Los diputados y el gobierno se apuraron para que estuviera lista antes de Semana Santa.
De acuerdo con el último reporte del Ministerio de Seguridad Pública, la mañana del domingo boletearon a 375 choferes, mientras que en la noche y madrugada del lunes cayeron 232.
En el fin de semana también detuvieron a 25 choferes tapis.







