Kevin Andrés Bolaños Sancho planeó su viaje a Guanacaste para la tarde del sábado 17 de setiembre del 2022, porque pensó que debía trabajar ese día en la mañana.
Para su sorpresa, el propio viernes 16 le informaron que tenía libre el fin de semana, pero ya había comprado el tiquete de bus de la tarde, así que el paseo seguía conforme lo organizó.
“Le pregunté que por qué no se iba en la mañana y me dijo que no sabía que le iban a dar libre en el trabajo”, comentó doña Dinia Hidalgo, abuela paterna del joven, de 21 años recién cumplidos.

Esas cosas del destino de las que no se encuentran explicaciones se combinaron para que Kevin se montara en el bus de la muerte, que cayó a un guindo de 70 metros de profundidad en el lugar conocido como Los Chorros, en Cambronero de San Ramón de Alajuela, sobre la ruta Interamericana Norte.
Nueve personas fallecieron en el accidente ocasionado por el mal tiempo, cuando se desplomó un pedazo de tierra sobre la vía.
La desgracia ha sido una tormenta de emociones en la familia.
La madre de Kevin, doña Nazaret Sancho, debió volar de inmediato de Estados Unidos a San José para estar los últimos momentos con su hijo y darle el último adiós. Ella se desmayó, mientras era la vela de su muchacho.

Don Martín Bolaños, el papá de la víctima, aún le cuesta trabajo asimilar este golpe tan doloroso.
“Ya no tengo a quién abrazar. Él está conmigo aquí, nunca lo soltaré. Era mi chiquito”, expresó desconsolado en conversación con un equipo de ¡Qué Torta!
El señor se enteró del accidente por las noticias y eso desató la angustia.
El muchacho actualmente trabajaba como operario en una planta empacando gelatinas y otros productos en Goicoechea.
Hace poco más de un mes se compró una moto gracias a su esfuerzo y pensaba seguir estudiando.
Amigos lo despidieron en el salón comunal de Korobó y luego acompañaron a la familia al cementerio Bosques de Paz, en Alajuelita, donde descansa para siempre.







