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Osael Maroto se aferra al cargo y llamó “amigo” a Leo Vargas

Osael Maroto, presidente de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) respondió este viernes, a los balazos que Leonardo Vargas le mandó el día anterior al cuerpo y afirmó, contrario a lo que quiere la aficion, que piensa en terminar su mandato de cuatro años.

Si a Maroto no lo echa la propia asamblea de representantes, él permanecerá en el cargo. Así de tajante fue en la conferencia de prensa.

Con relación a lo de Vargas, dio su descargo.

Vargas expresó que otro director deportivo, Ángel Catalina, era el virtual ganador del puesto pero que de un pronto a otro, surgió con más fuerza la figura de Ignacio Hierro, en la terna y quien había trabajado con el Sporting, club de la familia de Maroto.

También dijo que Miguel el “Piojo” Herrera estaba fuera de la Tricolor, luego del empate 3 a 3 ante Haití en el inicio de la eliminatoria y que otra vez, una “mano peluda” intervino.

No hubo una moción para formalizar lo de Miguel Herrera, no había candidatos”, Osael Maroto, presidente de la Fedefútbol.

Todo eso se lo preguntaron a Maroto este viernes, en conferencia de prensa y el presi respondió. “Primero que nada, esas son percepciones de mi amigo Leo Vargas”. 

Del famoso 15 de setiembre, donde Vargas dijo que el Piojo estaba fuera de la Selección, expresó que pese a que había una preocupación, no hubo una moción sobre la mesa para despedirlo.

“Miguel hizo una presentación, salió de la sala, hablamos y al ser un órgano colegiado y para formalizar, debe haber una moción, no hubo, nadie presentó una moción, nunca hubo un candidato o propuesta y si no la había, era porque todos apoyábamos”.

En el caso de Hierro – Catalina, explicó que él no estaba en la votación y se apartó porque había un conflicto de intereses. Cuando se fue, la votación era 5 a 4, favorable a Hierro y que Carlos Ricardo Benavidez, fiscal, le dijo que podía votar. “La votación termina siendo 6 a 4, más allá de que si estaba conversado o no, es un tema de transparencia, eso fue lo que pasó”.

Al final, lo que queda en evidencia es que Osael Maroto no escucha a la afición ni reconoce la magnitud del fracaso que carga sobre sus hombros. Costa Rica quedó fuera hasta del repechaje en la eliminatoria más fácil de la historia, y aun así pretende blindarse en el sillón presidencial como si nada hubiera pasado. Esa terquedad no es liderazgo, es simple aferrarse al poder. Por dignidad y por respeto al fútbol nacional, Maroto debería dar un paso al costado: ya demostró que no está a la altura.

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