- Funcionarios llegaron a la nueva cárcel apenas cinco días después del inicio de los traslados. Ministro Gabriel Aguilar cuestiona las prioridades de la Defensoría de los Habitantes.
Apenas cinco días después de que comenzaran los traslados de privados de libertad al Centro de Alta Contención y el Crimen Organizado (CACCO), cinco funcionarios del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) llegaron este viernes 30 de octubre del 2026 a inspeccionar las instalaciones.
La visita transcurrió con toda normalidad. Los representantes del organismo, adscrito a la Defensoría de los Habitantes, revisaron uno de los módulos de la nueva cárcel.
Sin embargo, la rapidez de la inspección provocó una fuerte reacción del ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, quien cuestionó públicamente las prioridades de la Defensoría.

“Ojalá esa misma ‘diligencia’ y ‘preocupación’ se reflejara en la defensa de los ciudadanos que viven amenazados por la delincuencia”, manifestó el jerarca.
Y remató con dos preguntas cargadas de ironía: “¿Qué nos sorprende? Nada. ¿Cuáles son las prioridades de la Defensoría de los Habitantes? Que los costarricenses juzguen”.

El temor de caer en el CACCO
La visita ocurre en medio de los cuestionamientos del MNPT al régimen de alta contención.
Uno de sus representantes, Esteban Vargas, ha advertido que los privados de libertad sienten temor de ser trasladados al CACCO, debido a las estrictas condiciones de reclusión.
Entre las medidas que generan críticas figuran 23 horas diarias dentro de las celdas, una hora de sol, restricciones a las visitas y el rapado obligatorio del cabello.
Vargas también ha cuestionado si estas disposiciones podrían vulnerar los derechos de la población penitenciaria.

Por su parte, Aguilar ha defendido el modelo como una herramienta para imponer orden, disciplina y seguridad, especialmente frente a estructuras criminales que buscan mantener sus operaciones desde las cárceles.
El Mecanismo tiene entre sus funciones supervisar las condiciones de reclusión y prevenir posibles actos de tortura o malos tratos.