En una movida que le pone volumen a la libertad de expresión y sintoniza con los intereses de Teletica, la Sala Constitucional le dio este martes 8 de julio del 2025 un espaldarazo directo al programa El chinamo y su sección de sátira política conocida como los Chinaokes, al declarar con lugar dos recursos de amparo contra el ICE y el Banco Popular… por haberles quitado la pauta.
Sí, leyó bien. La Sala IV —esa que se supone debería ser garante de los derechos ciudadanos— ordenó a ambas instituciones públicas no volver a castigar con retiro de pauta a quienes se burlen, canten o satiricen a gusto… aunque eso tenga efectos directos en cómo se maneja la publicidad institucional financiada con fondos públicos.
Todo comenzó cuando un abogado y un adulto mayor —fanáticos confesos del Chinamo— recurrieron a la Sala para defender los derechos del 7.
Alegaron que el ICE y el Banco Popular violaron la libertad de expresión por haber suspendido sus contratos publicitarios con el programa, después de la emisión de tres Chinaokes que usaban melodías populares para lanzar críticas sociales y políticas, entre ellas el ya famoso “¿Será que hoy me van a asaltar?”.
La Sala concluyó que la pauta pública no puede usarse como castigo por contenidos incómodos y que eso constituye una forma de censura indirecta. Traducido: si a una institución pública le incomoda lo que dice un programa tiene que aguantarse o arriesgarse a una condena.
¿Resultado? El ICE y el Banco Popular fueron condenados al pago de costas, daños y perjuicios por atreverse a bajarse del show del 7.
Todo porque —según dijeron en sus comunicados oficiales— no querían que sus marcas se asociaran con contenidos que “no representan sus valores”.
La decisión fue respaldada por la mayoría de magistrados, con algunas salvedades técnicas, pero el mensaje está claro: la sátira política tiene carta blanca y la pauta estatal no puede tocarla ni con el pétalo de una objeción moral.
¿Y qué pasa ahora? Bueno, mientras la sentencia íntegra se redacta, El chinamo celebra. Y no es para menos: por primera vez, los Chinaokes tienen inmunidad constitucional… y respaldo financiero garantizado, aunque sea a la fuerza.
Ahora que lo saben los entes públicos: ojo con la censura… porque en esta Sala, cantar verdades —aunque sea con autotune—, es sagrado.







