La Presidente de la República, Laura Fernández visitó Cartago para participar en una misa en la Basílica de los Ángeles. Fernández acudió al templo en compañía de su marido, Jeffrey Umaña, los miembros de su gabinete, diputados y feligreses. La mandataria entregó la banda presidencial a la Virgen de los Ángeles y le encomendó su gobierno como es tradición para los presidentes de Costa Rica tras asumir su cargo.
El obispo de Limón y Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, Javier Román, estuvo a cargo de la eucaristía. Román le dijo a la presidente Fernández “¡qué el Señor la acompañe y le conceda fortaleza en esta responsabilidad!”. También dijo “la política, vivida con rectitud, puede convertirse una verdadera vocación orientada al servicio de los demás”.
El Obispo resaltó que Fernández es la segunda mujer en ser electa Presidente de la República. “La mujer tiene una capacidad especial para custodiar la vida, para sostenerla aún en medio de las dificultades y para recordar que detrás de cada decisión siempre hay personas concretas, familias y sufrimientos reales. ¿Cuánto necesita nuestra patria esa sensibilidad humana? Esa capacidad de escuchar y de cuidar”.

Javier Román mencionó situaciones que las autoridades deben atender como el desempleo producto del cierre de plantaciones bananeras en Limón, las listas de espera en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y mantener a la juventud lejos de la violencia. Además, llamó a la unidad nacional “una unidad que no significa pensar todos igual, sino aprender a caminar juntos, buscando aquello que nos une como pueblo”.
“Porque ese esfuerzo no puede recaer solamente sobre el gobierno, es una responsabilidad que compromete al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo, al Poder Judicial, a las instituciones del Estado, a los sectores sociales, a las universidades, a los empresarios, a los trabajadores, a las familias y también a las distintas confesiones que desean aportar de su fe al bienestar de nuestra Patria”, expresó el Obispo.