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Laura Fernández dribla con fisga al Poder Judicial

A la presidenta, Laura Fernández Delgado, le mandaron dos centros al área, los bajó de pecho y aprovechó que el marco estaba sin portero para meter un par de pepinazos en la conferencia de prensa que sostuvo, el lunes 18 de mayo del 2026, con representantes del Poder Judicial. 

El encuentro se disputó en la Presidencia de la República, en Zapote. Fue una visita difícil para Orlando Aguirre, presidente de la Corte Suprema de Justicia; para Carlo Díaz, fiscal general; para Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), y para Patricia Solano, presidenta de la Sala Tercera.

La jerarquía del Poder Judicial puso atención a la presidenta de la República.

La cancha estaba en buenas condiciones, la cuidaron bastante para que el terreno se viera parejo y no hubiese beneficios para uno u otro bando. Nadie usó celulares para que la conversación se diera de manera justa.

Ahora bien, cuando llegaron los tiempos extras, es decir, las preguntas de los periodistas, cada quien empezó a enseñar la dientona. 

Solano se mandó un contragolpe furibundo que casi saca de equilibrio a Aguirre, a quien le quitó el micrófono. Pero se topó con una férrea defensa en la intentona y en una respuesta impactante, la mandataria clavó el 1-0.

La presidenta de la Sala Tercera alegó que es impreciso que al Poder Judicial se le dé más plata de lo que se establece en la Constitución Política, porque únicamente la mitad del presupuesto, es decir, un 3,1% del 6 % se destina a resolver casos judiciales. El resto de la plata se la consumen el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la Defensa Pública, el Ministerio Público, el Complejo de Ciencias Forenses, entre otras dependencias.

Pero Fernández sostiene, ante ese argumento de Solano, que precisamente entonces está dando por un hecho que todas esas funciones que se le han recargado al Poder Judicial no debe tenerlas y así lo determina la Carta Magna.

El 2-0 fue de penal. Cuando Aguirre trataba de responder sobre una pregunta del tema de las reformas a la elección de magistrados que estudiará el Congreso trastabilló tremendamente, se quedó como congelado. Doña Laura agarró la bola, la colocó justo a once pasos del marco y la mandó a dormir con las redes.

Ella agarró porte y preguntó: 

  • − “Don Orlando, ¿desde hace cuántos años es magistrado? Solo para tener un ejemplo a la pura par mía”.
  • − “Bueno, yo tengo, voy a cumplir 38 años, creo, de ser magistrado de la Corte”.
  • − “Bueno, 38 años tiene don Orlando de ser magistrado, yo tengo 39 años de vida. Entonces, a mí me parece que todos los Poderes de la República deben rendir cuentas y que no deben existir funcionarios vitalicios”, cerro la intervención.

Hay quienes han interpretado como una falta de respeto la intervención de la mandataria, pero ella fue sumamente cuidadosa en sus posturas, asumió una elegancia y tiró un par de cachetaditas de guante blanco que dejaron en evidencia que hay mucho por cambiar en la ley.

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