“Hoy hay una viuda, hay un huérfano y hay una madre que llora un policía caído por un desgraciado que habían pasado 29 veces los policías de Costa Rica”, fue la reacción de la presidente Laura Fernández ante la muerte de Gerson Rosales, el oficial de la Fuerza Pública que fue atacado por pistoleros en Batán, provincia de Limón. La mandataria se presentó en la Morgue Judicial para acompañar a la familia del oficial fallecido.
El Ministro de Seguridad, Gerald Campos, también se refirió a Rosales “un joven de 26 años, con ocho años de servicio en la institución y que precisamente por ese liderazgo había integrado uno de los cuerpos de reacción para enfrentar la criminalidad”.
La tarde del pasado miércoles 13 de mayo, Gerson Rosales realizaba un patrullaje una motocicleta junto a otro oficial cuando dos sujetos que también iban en moto dispararon contra ellos. Gerson recibió un impacto en la cabeza. Ambos policías fueron trasladados a un centro médico, luego Rosales fue llevado por aire a San José donde falleció esa misma noche en el Hospital Calderón Guardia.
Tras el ataque, alrededor de las 7:00 p.m. personal de la Fuerza Pública detuvo a un sospechoso de participar en el homicidio y posteriormente a otros dos. Las autoridades relacionan a estos tres individuos con un grupo criminal que opera en la zona de Batán. Junto con los detenidos, se decomisó una moto y otros elementos como evidencia del caso.
Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó “un grupo de oficiales de la Fuerza Pública destacados en Batán de Limón estaban golpeando bastante a la organización criminal de narcomenudeo de alias ‘Tan’. Le habían decomisado motocicletas, drogas y hasta armas de fuego, por lo cuál vino una represalia de la organización criminal”.
Gerald Campos dirigió una advertencia al crimen organizado “ayer cruzaron una línea que no debieron cruzar. Los cuerpos policiales hoy están unidos y los vamos a enfrentar con todo el peso que la ley nos dé. No vamos a tolerar más hechos donde resulten afectados compañeros de los cuerpos policiales, mucho menos ciudadanos. Cruzaron una línea y no midieron las consecuencias”.






