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La Nación le “reza” a La Negrita y llama a votar

En el cierre de la campaña electoral, La Nación publicó una imagen de la Basílica de los Ángeles, uno de los símbolos tradicionales más arraigados del país, como parte de un mensaje para invitar a la ciudadanía a acudir a las urnas.

La publicación, presentada como un llamado a la participación cívica, introduce un elemento simbólico que históricamente ha tenido un peso profundo en la cultura costarricense, en un contexto electoral marcado por la polarización política y la sensibilidad alrededor del uso de símbolos nacionales y religiosos.

Si bien el mensaje no menciona partidos ni candidaturas, el uso de la imagen de la Basílica de los Ángeles en plena campaña dista de ser inocente. La Negrita no solo convoca fe: también activa memorias políticas, lealtades religiosas y lecturas partidistas. En Costa Rica, rezar en público puede ser también jugar en clave electoral

La invitación puede marcar una línea editorial. Algunos analistas indican que, entre más abstencionismo, más probabilidades tiene Laura Fernández de Pueblo Soberano de ganar la elección en primera ronda.

El gesto de La Nación se da además en un momento en el que el rol de los medios de comunicación, su influencia en la opinión pública y sus decisiones editoriales son objeto de constante escrutinio, en medio de un clima de confrontación entre distintos actores políticos, sociales y mediáticos.

El analista político, Mario Quirós, considera que siempre se deben celebrar las invitaciones a votar y agregó que los medios han tenido una participación cívica notoria.

Laura Fernández lidera las encuestas, en una campaña donde la participación electoral está en el centro del debate.

“Hay una línea de pensamiento que indica que conforme aumente la participación de la población, es más difícil que el candidato (a) que lidera las encuestas gane, y creo que va por esa línea. No obstante, también Laura Fernández en la actividad foro por mi país hizo una invitación al sector evangélico”, expresó. 

¿Asume riesgos un periódico como La Nación con esas posturas?

 “Cuando se toman posiciones, la gente interpreta en uno u otro sentido. Habrá críticas y apoyos, depende del sector que los evalúe. Estamos en un momento de polarización extrema donde todo se lee en clave partidista, más aún, clave sectarista”. 

Es importante recordar que, en la campaña presidencial del 2018, el uso simbólico de La Negrita de Los Ángeles tuvo un alto impacto en la conversación pública. El candidato, Fabricio Alvarado, enfrentó un escenario delicado cuando surgieron declaraciones del pastor evangélico Rony Chaves, a quien describió como su “padre espiritual”, cuestionando la veneración a la figura religiosa. Eso generó un rechazo inmediato, en amplios sectores del electorado católico. Para muchos, le costó la presidencia.

Religión, medios y política vuelven a cruzarse en un momento especialmente sensible de la campaña. En un clima de alta polarización, ningún gesto editorial es neutro: aun los llamados cívicos más generales se interpretan en clave política y terminan midiendo su impacto no por la intención, sino por la lectura que hace un electorado cada vez más fragmentado.

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