Los ticos demostraron este jueves 3 de noviembre del 2022 que cuando se es fiebre a algo, no importa nada. En las afueras del Estadio Nacional, bajo lluvia, con capas, sombrillas o, a la mano de Dios, hicieron fila para “mirar” y tomarse fotos con el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022.
Al llegar, en la entrada principal, una joven gritó: “Los de la entrada de las 5:45 p. m. pasen por favor”, y la fila empezó a moverse.
Para llegar hasta el trofeo había que hacer por lo menos cuatro filas. Coca Cola decidió dividir la experiencia en tres toldos. En el primero había una minicancha, algunas zonas de juego para los más pequeños, allí todo sudaba fútbol, sin embargo, las personas se sentían un poco perdidas.

Al llegar al segundo toldo, la tecnología reinó: pantallas con sensores de movimiento, zona para tomarse fotos en 360° (la sensación actual) y hasta una batería (instrumento musical) se podía tocar.
En las primeras dos estaciones, aparte de las filas que se formaron, las personas solo contaban con cinco minutos para disfrutar de las atracciones, pues había un gentío.
Una vez terminaron los cinco minutos, los aficionados se desplazaron hacia un costado de las oficinas del estadio para hacer la penúltima fila; en tandas de 100, ingresaron al último toldo.
La emoción brotó en los más grandes y la desesperación vibró en los más pequeños. En estos afanes previos al Mundial niños, jóvenes, adultos, de todas las edades y estratos, se pusieron la roja. Había pocos los que no andaban uniformados.
Hay algo curioso en el tico. Puede mentar la madre y desgalillarse en un estadio hasta quedar sin voz, pero cuando un animador le pide gritar y sentir la emoción de que la Sele va para Catar, se intimida y si lo hace es como por compromiso. Sin embargo, entre tanta emoción junta hubo alguno que se desahogó.
El sitio donde colocaron la copa, como ama y señora del lugar, estuvo muy condicionado, es decir, la gente no podía quedarse mucho tiempo contemplando el trofeo. Era llegar al stand asignado, dejar que le tomaran la foto y “¡siguiente!” era lo que decían los encargados de mantener el orden.
Como la tecnología predominó en la gala, a los asistentes se les generó un código QR que llevaba a un link y automáticamente generaba otro código QR para que luego fuera escaneado y tuviera acceso a la foto.
Después de que las personas se tomaron la foto debían salir, no se permitían los tumultos. La experiencia contemplaba un pequeño espacio de desestrés.
Algo sí quedó claro y es que el fútbol en Tiquicia mueve como nunca. Incluso, la noche del 3 de noviembre fue más especial, pues el profe Luis Fernando Suárez ya había anunciado quienes conforman la lista de 26 gladiadores que pelearán hasta el último minuto en el Mundial de Catar con el objetivo de llegar lo más lejos y, ¿por qué no?, alzar la copa. Soñar es gratis.






